Con una alta convocatoria presencial y online de medios de comunicación, analistas e interesados en el sector energético -que alcanzó un peak de 360 asistentes presenciales y conectados en forma remota, con los principales medios de circulación nacional y analistas comunicacionales del sector- la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (Acera A.G.) realizó su Conferencia de Prensa Anual de las Energías Renovables y el Almacenamiento, instancia en la que presentó el balance del sector eléctrico correspondiente a 2025 y las principales prioridades estratégicas para 2026.
La actividad fue encabezada por el presidente de Acera, Sergio del Campo, y la directora ejecutiva del gremio, Ana Lía Rojas, quienes expusieron los principales hitos, cifras y tendencias de un año en que la energía pasó del plano técnico al centro del debate ciudadano, marcado por la discusión sobre tarifas eléctricas, seguridad del suministro y transición energética.
Durante la jornada, Acera relevó que Chile ya opera con una matriz eléctrica crecientemente renovable, capaz de alcanzar niveles históricamente altos de participación de energías limpias. Sin embargo, también dejó en evidencia que los principales desafíos del sistema eléctrico ya no están en la expansión de la generación, sino en la deuda de electrificación, el desarrollo oportuno de infraestructura habilitante —transmisión y sistemas de almacenamiento—, la flexibilidad operacional y el diseño de los mercados de generación y distribución.
Demanda eléctrica y electrificación
Uno de los mensajes centrales del balance fue la preocupación por el estancamiento de la demanda eléctrica, que durante 2025 registró un crecimiento marginal de apenas 0,4% respecto de 2024, insuficiente para acompañar la velocidad y magnitud de la expansión renovable.
Desde el gremio se enfatizó que Chile no puede permitirse una demanda eléctrica sin crecimiento, considerando que el país depende casi en un 100% de las importaciones de combustibles fósiles y que, pese al avance renovable, la electricidad representa sólo alrededor del 23% del consumo energético total.
“Sin electrificación no hay transición energética completa. Recuperar el crecimiento de la demanda eléctrica es clave para el desarrollo productivo, la seguridad energética y el aprovechamiento eficiente del potencial renovable del país”, destacó Ana Lía Rojas, directora ejecutiva de Acera.
Comportamiento de la generación
Durante 2025, el Sistema Eléctrico Nacional produjo 87 TWh de energía eléctrica, con una participación renovable de 63,3%, de los cuales 42,4% correspondieron a energías renovables no convencionales (ERNC). No obstante, el año estuvo marcado por una menor hidrología, que redujo en más de un 25% el aporte de la generación hidráulica convencional.
Este escenario derivó en un aumento del despacho térmico, que, por primera vez desde 2019, creció, con un aumento del 11,7% respecto de 2024, particularmente en los meses de invierno y en horarios punta y nocturnos. Desde el gremio se explicó que este comportamiento respondió a la necesidad de resguardar la seguridad del suministro, aunque se advirtió que no constituye una señal positiva ni desde el punto de vista ambiental ni desde la perspectiva de los costos de largo plazo del sistema.
Almacenamiento
Como contrapeso a este escenario, el balance resaltó una buena noticia estructural: el creciente protagonismo de los sistemas de almacenamiento de energía, que durante 2025 consolidaron su rol como un componente clave del sistema eléctrico.
El almacenamiento aportó 2 TWh de energía, con un crecimiento cercano al 200% respecto de 2024, participando tanto en horarios diurnos como nocturnos y contribuyendo a la flexibilidad, estabilidad y eficiencia económica del sistema.
A diciembre de 2025, el país contaba con 1.575 MW de almacenamiento en operación, 737 MW en pruebas y 6.770 MW en construcción. De mantenerse este ritmo, se proyecta que hacia 2027 el sistema disponga de cerca de 9 GW de almacenamiento operativo, con una duración promedio superior a 4 horas.
Este avance ha ido acompañado por señales regulatorias relevantes, como el ingreso a Contraloría del DS 32/2025, que modifica el reglamento de coordinación y operación, entregando mayor certeza para estas inversiones.
Inversión
El balance presentado por Acera evidenció que la inversión en generación y almacenamiento que efectivamente ingresó en operación durante 2025 alcanzó los US$4.489 millones, con un incremento de casi 2.000 millones más que la cifra de 2024, (+80%). De ese total, US$3.695 millones correspondieron a ERNC y Sistemas de Almacenamiento de Energía (SAE).
Este resultado confirma el tránsito desde una etapa dominada por anuncios de proyectos hacia una fase de ejecución efectiva, con nueva capacidad incorporándose al sistema eléctrico.
Durante 2025, los vertimientos de energía renovable alcanzaron los 6.084 GWh, un aumento de 7,8% respecto del año anterior, consolidándose como un fenómeno estructural del sistema.
Estas reducciones, concentradas principalmente en las regiones del norte y en horarios diurnos, reflejan las limitaciones asociadas a falta de demanda eléctrica en horas de mayor oferta renovable, además de restricciones de transmisión, y falta de flexibilidad en el sistema eléctrico, que impiden capturar plenamente el beneficio de la energía limpia disponible. De no haberse producido estos vertimientos, la participación ERNC habría alcanzado cerca de 49,4%, en lugar del 42,4% observado.
Transmisión
Acera advirtió que la infraestructura de transmisión continúa siendo uno de los principales cuellos de botella de la transición energética. A noviembre de 2025, más del 70% de las obras de transmisión en desarrollo presentaban atrasos, con retrasos promedio cercanos a 1,7 años, afectando la operación del sistema, el nivel de vertimientos y la eficiencia de la inversión renovable.
Durante el año se implementó por primera vez el mecanismo de Obras Necesarias y Urgentes (ONyU), que considera 10 proyectos prioritarios, con una inversión aproximada de US$86,4 millones, orientados a reforzar la seguridad del suministro en el corto plazo.
El balance también abordó las lecciones que dejó el apagón del 25 de febrero de 2025, que evidenció vulnerabilidades del sistema y reactivó el debate sobre resiliencia y estabilidad eléctrica. Desde Acera se enfatizó que sin transmisión, almacenamiento y flexibilidad suficientes, el sistema se ve forzado a recurrir a generación térmica para asegurar la continuidad del suministro.
Mirando hacia adelante, desde el gremio destacaron que el 95% de los proyectos actualmente en desarrollo corresponden a ERNC y almacenamiento, lo que refuerza que la transición energética chilena ha entrado en su fase más compleja: la de la ejecución efectiva.
Para 2026, Acera planteó como prioridades avanzar en la ejecución oportuna de la transmisión, profundizar el despliegue del almacenamiento, recuperar el crecimiento de la demanda eléctrica y alinear el diseño del mercado con una matriz altamente renovable, resiliente y competitiva.
Salida de Colbún
Durante la jornada, Acera también se refirió a la reciente desafiliación de Colbún del gremio. Desde la asociación manifestaron que la salida de un socio siempre genera preocupación, especialmente tratándose de una empresa relevante para el sistema eléctrico nacional.
No obstante, el gremio mencionó que comprende las razones expuestas por la compañía y recalcó que las puertas de Acera permanecen abiertas para una eventual reincorporación. Asimismo, recalcó que la electrificación sigue siendo un objetivo transversal que convoca tanto a generadores como a actores tecnológicos, independientemente de sus decisiones gremiales.
Desde Acera reafirmaron su convicción sobre el valor de la asociatividad y de una representación amplia y activa, basada en el trabajo técnico, regulatorio y en la participación de sus socios. En ese contexto, subrayaron el rol creciente de los proveedores de tecnología y fabricantes, especialmente frente a los desafíos de operar un sistema eléctrico con alta penetración de energías renovables y almacenamiento.
Finalmente, el gremio dijo que uno de los ejes de su agenda 2026 será fortalecer el diálogo con autoridades, el Ejecutivo y el Parlamento, incorporando la mirada de generadores, tecnólogos y otros actores clave del sector, con el objetivo de contribuir a una transición energética flexible, segura y sostenible.
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