Alan Heinen (Celeo Chile): “Sin transmisión oportuna, la transición energética enfrenta cuellos de botella estructurales”

El gerente general de la compañía multinacional analiza los desafíos del sistema eléctrico, la resiliencia tras eventos recientes y la necesidad de infraestructura para asegurar eficiencia, estabilidad y desarrollo.
Alan Heinen, gerente general de Celeo Chile: “Sin transmisión oportuna, la transición energética enfrenta cuellos de botella estructurales”

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En un contexto marcado por el avance de la transición energética y los desafíos asociados a la integración de energías renovables, la infraestructura de transmisión se ha consolidado como un elemento clave para la seguridad y eficiencia del sistema eléctrico. En entrevista con Revista ELECTRICIDAD, el gerente general de Celeo Chile, Alan Heinen, aborda el rol estructural de proyectos como Itahue–Hualqui, los aprendizajes en materia de resiliencia del sistema y los principales desafíos para evitar cuellos de botella que puedan afectar el suministro y el desarrollo energético del país.

El proyecto Itahue–Hualqui se posiciona como una de las principales obras de transmisión en Chile. Desde su perspectiva, ¿cuál es el rol estructural que cumple esta línea dentro del Sistema Eléctrico Nacional?

Itahue–Hualqui es una obra de transmisión licitada por el Gobierno de Chile en el año 2018, que cumplirá un rol estructural dentro del Sistema Eléctrico Nacional, particularmente en la zona centro-sur de Chile, donde desde hace mucho tiempo han existido restricciones operativas relevantes.

En Celeo, empresa ganadora de esta licitación, estamos convencidos que este proyecto -desarrollado por su filial Mataquito Transmisora de Energía-, será un verdadero “puente energético” que permitirá reforzar la capacidad de transporte, descongestionar varios tramos críticos y mejorar la flexibilidad del sistema frente a contingencias.

En un contexto de creciente penetración de energías renovables variables, su aporte es muy concreto: ayudará a mejorar la estabilidad, permitirá asegurar un adecuado suministro producto del aumento de la demanda, contribuirá a fortalecer la capacidad de respaldo ante fallas y permitirá la conexión de numerosos proyectos de generación renovables que viabiliza las metas del Estado de Chile establecidas en el Plan de Descarbonización.

Finalmente, un aspecto no menor es que Celeo, empresa de origen español dedicada al desarrollo, inversión y gestión de infraestructuras energéticas en España, Brasil, Chile y Perú, aportará su gran experiencia internacional en la ejecución de esta obra de carácter interregional.

Tras el apagón del 25 de febrero de 2025, se ha instalado con más fuerza el debate sobre resiliencia del sistema. ¿Qué aprendizajes dejó ese evento y cómo esta clase de proyectos contribuyen a mitigar este tipo de riesgos?

El evento del 25F dejó en evidencia que la resiliencia del sistema no depende únicamente de la operación en tiempo real, sino también de la calidad y robustez de la infraestructura disponible. Las fallas pueden ocurrir, pero el desafío es evitar que escalen a eventos sistémicos. En ese sentido, la transmisión cumple un rol central.

Por este motivo, proyectos como Itahue–Hualqui permitirán reducir fragilidades estructurales al aportar la redundancia de la red y disminuir los niveles de congestión en el SEN. Esto se traduce en una mayor capacidad para absorber perturbaciones sin comprometer el suministro a gran escala. En un sistema eléctrico cada vez más exigente, con mayor variabilidad y afectada por eventos climáticos, avanzar en este tipo de obras deja de ser una opción y pasa a ser una necesidad técnica urgente.

Alan Heinen, gerente general de Celeo Chile: “Sin transmisión oportuna, la transición energética enfrenta cuellos de botella estructurales”

La Región del Maule ha sido identificada como una zona particularmente vulnerable en términos de suministro. ¿Cómo aborda este proyecto los desafíos específicos de seguridad energética en esa zona?

Efectivamente, las regiones del Maule, Ñuble y Biobío han presentado en los últimos años una combinación de factores que han aumentado mucho su vulnerabilidad energética: crecimiento de la demanda, limitaciones en la red de transmisión y exposición a contingencias operativas y climáticas. En ese sentido, Itahue–Hualqui viene a convertirse en un corredor clave, que mejorará las condiciones de confiabilidad del suministro.

En términos concretos, esta iniciativa asegura el suministro en localidades del Maule donde desde el año 2025 y 2026 se ha usado un decreto de emergencia para evitar un racionamiento eléctrico en épocas de alta demanda, lo que es especialmente relevante en zonas donde los cortes impactan directamente a miles de hogares, servicios esenciales e industrias. Además, permitirá acompañar el desarrollo productivo regional bajo condiciones eléctricas más seguras y previsibles, que es una demanda histórica en esta región.

Este desarrollo habilitará la conexión de múltiples proyectos de generación limpia. ¿Qué tan crítico es el cronograma de esta obra para evitar cuellos de botella en la incorporación de energías renovables al sistema?

El timing entre la entrada de nueva capacidad de generación y la disponibilidad de infraestructura de transmisión es un factor crítico en la operación eficiente del sistema eléctrico en Chile y el mundo entero. A diferencia de otros activos, un descalce temporal entre ambos se traduce inmediatamente en restricciones de despacho, mayores niveles de congestión y vertimiento de energía renovable.

En este caso, Itahue–Hualqui permitirá habilitar hasta 5,5 GW de capacidad renovable ya aprobada para conexión. Sin este refuerzo de la red, una parte importante de esa generación no podría ser evacuada en condiciones normales de operación, afectando la eficiencia económica del SEN y la integración efectiva de las ERNC.

Por lo mismo, el cumplimiento de los plazos constructivos no es sólo un hito de proyecto, sino una condición operativa para evitar cuellos de botella estructurales. Como empresa requerimos, por lo tanto, el apoyo de todos los actores para que los hitos y obras se puedan cumplir según lo programado. Confiamos en que tanto las autoridades como los distintos actores del sistema, nos apoyarán en ese camino.

Avanzar en transmisión no es sólo una responsabilidad de los desarrolladores, sino una tarea compartida que también demanda de las autoridades un liderazgo político y técnico.

En términos de descarbonización, se ha mencionado que permitirá reemplazar cerca de 2 GW de generación fósil. ¿Cómo se articula este proyecto con la hoja de ruta energética de Chile hacia una matriz más limpia?

La descarbonización del sistema eléctrico de Chile no depende únicamente de incorporar nuevas centrales renovables, sino también de contar con la infraestructura que permita integrarlas de manera eficiente.

En ese contexto, la transmisión es un habilitador directo del proceso. Itahue–Hualqui contribuirá a crear el espacio necesario en la red para desplazar generación fósil y facilitar el ingreso de energía sustentable, alineándose con los compromisos de Chile en materia de transición energética.

Según nuestras estimaciones, esta obra permitirá reemplazar cerca de 2 GW de generación fósil, lo que tiene un impacto relevante tanto en emisiones como en la operación del sistema. En definitiva, sin transmisión oportuna, la transición energética enfrenta cuellos de botella estructurales y retrasa la certeza de suministro eléctrico confiable.

Alan Heinen, gerente general de Celeo Chile: “Sin transmisión oportuna, la transición energética enfrenta cuellos de botella estructurales”

Considerando la magnitud de la inversión y el impacto territorial, ¿cómo ha sido el trabajo con comunidades y autoridades locales para viabilizar el proyecto?

La experiencia de Celeo en proyectos de este tipo demuestra que la viabilidad no se define sólo en la etapa de permisos, sino principalmente en la ejecución. Hemos pasado por muchos desafíos para desarrollar ese proyecto, lograr su resolución de calificación y es por ello que estamos trabajado para seguir mejorando nuestros estándares técnicos y ambientales, incorporando exigencias específicas en protección de biodiversidad y gestión territorial, todo para generar la certeza y confianza que se puede ejecutar en armónica convivencia con todos los actores.

Así mismo, el relacionamiento con comunidades y autoridades ha sido clave para anticipar y gestionar riesgos. Junto a Elecnor, responsable por la ejecución del proyecto, hemos impulsado la contratación de mano de obra y servicios locales, lo que permite una mejor respuesta en terreno y genera valor en las zonas de influencia.

En este marco, es fundamental mantener una relación fluida, transparente y de confianza con las autoridades ambientales y sectoriales, particularmente con el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), Conaf y el SAG. El trabajo colaborativo y el diálogo permanente con estos organismos ha permitido abordar oportunamente los desafíos técnicos y ambientales del proyecto, asegurar una correcta interpretación y aplicación de la normativa, y dar seguimiento riguroso a los compromisos asumidos.

La gestión transparente de la información y la disposición a incorporar observaciones y mejoras generan confianza mutua, lo que resulta clave para la viabilidad del proyecto y para garantizar una ejecución responsable, alineada con los más altos estándares ambientales y con las expectativas institucionales del Estado.

Esto se traduce, por ejemplo, también en mesas de trabajo con autoridades regionales, y seguimiento continuo de compromisos ambientales adquiridos en la RCA. Todo ello permite dar continuidad a la planificación constructiva y asegurar que una obra de esta magnitud avance en tiempo y forma, con una ejecución alineada entre sector público y privado.

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