(Diario Financiero) En el marco de su participación en los Diálogos Bicentenario Palacio La Moneda, dictando la charla “Innovación y emprendimiento: un universal humano que florece con buenas institucionesâ€, el presidente de Fundación Chile, Ãlvaro Fischer, sostuvo que hace unos años el emprendimiento y la innovación eran ideas que capturaban la atención de unos pocos, pero que hoy se han introducido con fuerza y de forma transversal en el paÃs. 
De acuerdo al experto, priorizar estas actividades es fundamental y el presupuesto que los gobiernos destinen a ellas no debe ser utilizado para financiar otras diligencias.
“El paÃs requiere con urgencia que no sea fácil sustituir la prioridad financiera que se le da al emprendimiento y la innovación, por otras urgencias coyunturales. Todos los gobiernos tienen problemas que resolver, pero el emprendimiento y la innovación no deben pasar a segundo planoâ€, dice el experto.
Agrega que cuando esto ocurre, “se castiga el esfuerzo inicial que se hace en estos temas porque en el camino se van perdiendo los recursos. Por ello es labor de los gobiernos impulsar con fuerza, persistencia, convicción y eficiencia estas actividadesâ€.
Fomento institucional

Según Fischer, la innovación debe fomentarse a través de tres tipos de instituciones: las que proveen sustrato, las que proveen contenido y las que otorgan incentivos. Las primeras son las que permiten que el emprendimiento y la innovación se den con más facilidad, “promoviendo un ambiente de competencia que es lo impulsa a las personas a modificar lo que están haciendo, para introducir más eficiencia, agregar más valor e incorporar nuevas tecnologÃasâ€.
Estas instituciones también deben impulsar la flexibilidad en el aparato productivo, “de modo que cuando las personas emprendan nuevas actividades y deseen introducir modificaciones en la manera en que las realizan, no se encuentren con obstáculos administrativos o legales para hacerloâ€, señala Fischer.
En segundo lugar están las instituciones de contenido, que proveen de aquellos conocimientos que requieren del apoyo del Estado para que se desarrollen, como la ciencia y la tecnologÃa.
Finalmente están las de incentivo, en las que se intenta mezclar el sustrato con el contenido. “Ellas son las que destinan fondos para que se hagan pruebas, se intenten nuevos emprendimientos, ideas tecnológicas, lÃneas de investigación de largo plazo, de modo que todo este caldo de cultivo se transforme en un activo escenario emprendedor e innovadorâ€, comenta Fischer.
De acuerdo al presidente de Fundación Chile, el paÃs está razonablemente bien en estas materias porque ha logrado desarrollar estas instituciones, aunque en distinta medida. No obstante, aún falta aumentar la flexibilidad y la tecnologÃa para alcanzar el desarrollo.