(El Comercio) No se hace gran minerÃa en ApurÃmac aún. La primera será la operación de Las Bambas, la cual está en las últimas fases de su construcción. Hay, sÃ, minerÃa catalogada como pequeña, artesanal y hasta informal. Se realiza en minas como Selene, en Aymaraes, o Chama, en Antabamba. Actualmente existen alrededor de veinte mil mineros artesanales en la región. Hay once proyectos en exploración en ApurÃmac.
El cobre será el metal estrella de la región. Solo sus tres proyectos más importantes: Las Bambas, Los Chancas y Haquira, aportarán más de medio millón de toneladas finas de cobre por año a la producción nacional de este metal.
Los Chancas está todavÃa en estudios para ver si primero se hace la lixiviación y luego la flotación, o las dos al mismo tiempo. CostarÃa US$1.200 millones y producirÃa cien mil toneladas de cobre y 7.5 toneladas de molibdeno y algo de oro. Los Chancas podrÃa tardar en desarrollarse pues bajo el telescopio de la empresa es más importante ampliar Cuajone, que podrÃa venir en el segundo semestre del 2016.
La empresa que sà está yendo muy en serio en ApurÃmac, aparte de Minmetals con Las Bambas, es First Quantum, con su proyecto Haquira. La construcción de la mina del proyecto cuprÃfero iniciará en el 2016 y, en consecuencia, comenzará sus operaciones comerciales a inicios del 2019. Durante los primeros diez años de vida de la mina se extraerán 230 mil toneladas de cobre anualmente, mientras que los estudios preliminares arrojan una inversión estimada en US$2.800 millones.
Los recursos medidos e indicados en el yacimiento, ubicado en ApurÃmac, a la fecha, son de 3,7 millones de toneladas de contenido equivalente en cobre y 2,4 millones, los inferidos. Haquira, de darse las cosas como se esperan, serÃa el segundo proyecto en iniciar producción en la región, luego de Las Bambas, aunque, a fuerza de conjeturas, y como dice Juan Mendoza, el director de la MaestrÃa en EconomÃa de la Universidad del PacÃfico, viene un poco atrasado.
Por su parte, CompañÃa de Minas Buenaventura tiene el proyecto Trapiche, donde se han identificado 730 millones de toneladas de cobre con una ley de 4%, algo de molibdeno y 3,2 gramos de plata por tonelada de tierra movida. Sin embargo las condiciones geográficas hacen difÃcil desarrollarla pues se encuentra en una quebrada.
Sin embargo no todo es paz en ApurÃmac. En esta región la cantidad de conflictos sociales, desacuerdos entre la población, las autoridades y el sector privado son mayores incluso que en Ãncash y Cajamarca.
Buena parte de estos son catalogados por la DefensorÃa del Pueblo como conflictos socioambientales. El 10,4% de los 211 conflictos registrados por esta entidad se ubican en ApurÃmac, en uno de ellos, la comunidad campesina de Tiaparo, distrito de Pocohuanca, provincia de Aymaraes, exige a Southern Peru Copper Corp. información sobre los trabajos exploratorios que realiza en la zona.
En otro, la comunidad campesina de Tapayrihua, distrito de Tapayrihua, provincia de Aymaraes, denuncia el “uso irracional del agua para el proyecto minero Los Chancas”. En un tercero, un sector de la comunidad campesina San Juan de Chacña no permite la actividad extractiva porque “el uso de material explosivo pondrÃa en riesgo a los comuneros”.
No todos los conflictos se originan por desinformación o desconocimiento de la actividad minera. También por descuido de la propia empresa. La comunidad de Huanacopampa, provincia de Chahuahuacho, provincia de Cotabambas, que no rechaza la minerÃa, expresó su disgusto porque First Quantum Minerals no cumplió con, según ellos, algunos compromisos acordados: la instalación de un sistema de riego por aspersión, el pago de la deuda por el uso del agua, el alquiler por el terreno para el campamento y la culminación de un centro educativo.
José Luis López Follegatti, experto en conflictos sociales y diálogo afirma que en ApurÃmac el proyecto Las Bambas ha reforzado para bien el sistema de cómo se debe hacer una inversión minera de tales magnitudes: primero la inversión preventiva y social, luego lo demás, a través de los fondos de privatización, tal y como ha hecho el Estado con Las Bambas y otras.
Para López Follegatti, ApurÃmac ha recibido bien la inversión minera. “En general, el tono no es la resistencia [de la población contra la minerÃa]”, amplÃa Follegatti. “La excepción es Los Chancas, donde luego de muchos años aún no se llega a un acuerdo porque no hay una buena voluntad por ambas partes. Pero ya hay una práctica de buena convivencia empresa-comunidad”.
Impacto positivo
Sobre la base de la promesa de inversión minera se han desarrollado varias predicciones. En el 2012, Centrum Católica publicó una investigación sobre la región ApurÃmac. En ella se afirma que, al 2025, en ApurÃmac no habrá analfabetismo, la pobreza se reducirá a la mitad de la que existe hoy, la agroexportación será una de las actividades que más empleo generará y el turismo cobrará mayor fuerza. En el estudio también se dice que ApurÃmac se convertirá en la primera región exportadora de metales básicos del paÃs.
Otras aproximaciones indican que ApurÃmac, en el 2019 será la tercera región productora de metales, si es que proyectos de Cajamarca y Arequipa prosperan. De no hacerlo ApurÃmac será la futura estrella.
ApurÃmac no es territorio virgen para la minerÃa. Hubo un tiempo en que en la región se explotó una mina. De la provincia de Grau, se extraÃa oro de la mina Ccochasayguas, que paralizó sus actividades a la mitad del siglo anterior. Hoy estarÃa ad portas de abrir una nueva etapa de producción de la mano de la minerÃa moderna, se espera que los resultados sean positivos y que sirvan para la mejora de esta región, que es aún, una de las más pobres del paÃs.