(Mercurio de Calama) Hace poco más de seis años -exactamente el 4 de mayo de 2011- en el marco de la inauguración del MagÃster de Estrategia Comercial y PolÃtica Comercial del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, el exPresidente Ricardo Lagos advertÃa sobre la importancia que cobrarÃa para el paÃs la huella de carbono del cobre.
El ex mandatario identificó en el tema de la producción limpia del metal rojo, uno de los principales desafÃos de Chile tras el cierre de una etapa marcada por el protagonismo de los acuerdos de libre comercio.
“A la larga nos van a medir por las emisiones per cápita. Eso será determinante en el comercio mundial ¿qué medidas vamos a tomar ahora?”, se preguntó en aquella oportunidad.
Hoy la mayorÃa de los analistas reconocen en el denominado “cobre verde” (bajo en emisiones) un producto diferenciado que irá ganando mercado de la mano del desarrollo de la electromovilidad y de consumidores más sofisticados y exigentes en materia ambiental.
Esta es -sin duda- un área donde Chile -y en especÃfico la Región de Antofagasta- cuentan con ventajas comparativas importantes, al poseer el mayor distrito minero cuprÃfero del mundo, la mejor radiación solar del planeta -que permite el abastecimiento de energÃa limpia- y las mejores condiciones para la producción de litio.
China
¿Desde dónde vendrá la demanda de cobre en los próximos años?
Las estimaciones de Cochilco indican que para 2018 los principales bloques de consumo de cobre a nivel mundial, serán China con 12.137 (miles de toneladas) y el 50,4% de la demanda mundial, le sigue Europa con 3.817 (Ktmf) y el 15,9% de la demanda global, Resto del Mundo con 2.082 (ktmf) y el 8,65% de la demanda mundial y Estados Unidos con 1.832 (Ktmf) y el 7,6% de la demanda global.
En este escenario, el gerente Estudios de Renta4 Guillermo Araya, advirtió que las proporciones de demanda para 2018 serÃan similares a las que se estimen para 2019 y 2020.
“Incluso, una vez que se conozca la estrategia de crecimiento de China para los próximos cinco años -que se deberÃa conocer a fines de 2017 cuando se lleve a cabo la “Convención Quinquenal del PC Chino”-, se podrÃa incluso generar un ajuste al alza en la demanda de cobre por parte de ese paÃs”, adelantó Araya.
Sobre sus usos, el presidente de la Sonami Diego Hernández, coincidió en que el desarrollo de la electromovilidad “va a impulsar una demanda importante de cobre en el futuro”.
Y justificó su apreciación en dos aspectos. “Primero porque la tendencia es que los combustibles fósiles vayan disminuyendo y la forma de reemplazarlos es por motores eléctricos. La tecnologÃa ha avanzado y tenemos las pilas de litio que permiten una autonomÃa mucho mayor a los vehÃculos eléctricos, y por otro lado, en la medida que la tecnologÃa se masifica, los costos de los vehÃculos eléctricos seguirán bajando”, aseguró.
Reconoció que esperan que esos desarrollos generen una demanda de cobre verde. “Una parte irá destinado a eso, y otra a consumidores pequeños como fabricantes de artÃculos electrónicos (celulares o computadores). Para ellos el cobre que usan es una parte muy pequeña del costo -aunque para nosotros es muy importante por el volumen que demandan- y son ellos los que probablemente van a empezar a pedir cada vez más cobre con sello verde”, cerró.