Caídas de producción en la industria del cobre

José Pedro Fuenzalida

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En los últimos años se ha evidenciado una escasez en el mercado del cobre, situación que no se revertiría en el corto plazo. Al contrario, se espera que la ausencia de grandes superávits se mantenga hasta la entrada masiva de proyectos, algo que sólo podría ocurrir la segunda mitad de esta década. Más allá de las perspectivas de mediano plazo, existe un factor que destaca en el comportamiento interanual del mercado en los últimos años: las caídas de la producción, entendiendo éstas como volúmenes de producción anual que no alcanzan a los esperados por las compañías mineras a comienzos del período.

Las caídas de producción han promediado 1,1 millón ones de ton en los últimos cinco años. Pese a que los analistas consideran este fenómeno en sus estimaciones de balances de mercado, la constante ha sido subestimarlas. Esto ha tenido como resultado mercados más deficitarios de los esperados hasta 2010. Mientras que durante 2011, lograron compensar una demanda que decepcionó el primer semestre por los altos precios y, durante el segundo, por una menor actividad principalmente en oOccidente.

Las causas de las caídas han sido diversas y suele haber un tópico particular cada año. En 2009 fueron los problemas técnicos, en 2010 las huelgas, mientras que el año pasado la principal causa estuvo relacionada con las leyes de mineral, que resultaron menores a las esperadas.

Es interesante notar que en todos estos años la opinión común, en un comienzo, siempre fue que no existían razones para que se produjeran cortes importantes de producción. De este modo, se estimaban cortes menores a los de años anteriores. En particular, en 2011, se esperaba que la producción chilena creciera un 4%, para terminar decreciendo un 3,2%.

Este año la mayoría de las estimaciones de balance de mercado vuelven a considerar menores riesgos en las caídas de producción. Los principales argumentos son que los problemas de leyes de 2011 no debieran repetirse y que la situación laboral debiera mantenerse estable. Nuestra opinión es distinta. Creemos que sí puede haber elementos que impacten negativamente la producción. Primero, este año entran en operación algunos proyectos, destacando incrementos en Chile y Zambia. Ambos países, especialmente el africano, presentan condiciones contingentes de amenaza energética que podrían implicar cortes de producción. Segundo, la recuperación del precio del cobre ha sido más rápida de lo esperado, y los precios altos están generalmente asociados a mayores huelgas. Finalmente, en el caso poco probable de que la incertidumbre macroeconómica llevara a una corrección dramática de precios, el aumento de costos de producción —que ya muestran a algunas minas medianas chilenas en la región de los US$3/lb de costo y que significaría que los productores de mayor costo superen los US$3,3/lb— produciría una necesaria respuesta de la oferta de mina. ¿El resultado? Nuevamente, una menor producción.

Independiente de que estos elementos lleven finalmente a una caída en la producción minera, creemos que los tres factores mencionados anteriormente serán una fuente adicional de riesgo en un mercado del cobre que continuará apretado y que demuestra los desafíos continuos de la industria.

José Pedro Fuenzalida es analista senior del Departamento de Estudios de LarrainVial y experto del sector recursos naturales, teniendo a cargo el seguimiento de las acciones del sector minero. Anteriormente trabajó en las compañías Antofagasta Minerals y Glencore.

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