(La Tercera) La resiliencia de la industria del cobre, de sus productores y de sus inversionistas sigue estando a prueba en el comienzo de este 2016. En lo que va del año, la cotización del metal rojo ha profundizado su declive, llegando a US$ 1,95 la libra, su nivel más bajo desde mayo de 2009, y asociado al fin del denominado “superciclo†de las materias primas, empujado por la pérdida de dinamismo de la economÃa china. Esta semana, la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) volvió a recortar su estimación de precio promedio para el año a US$ 2,15 la libra, US$ 0,35 menos que lo previsto en septiembre.
Este nivel de precios, explicó Cochilco, podrÃa inducir recortes de producción de cobre de mina. Para 2016, la entidad prevé un alza de la producción de apenas 0,1% respecto de 2015 -que habrÃa llegado a 5,76 millones de toneladas, similar a 2014- y estima que recién en 2017 la producción chilena anotarÃa un crecimiento mayor, de 3,1%, hasta 5,95 millones de toneladas.
A ese ritmo, Chile seguirá perdiendo terreno en el mercado internacional, prevén expertos y la industria, agudizando la caÃda sistemática que exhibe hace una década y cediendo participación a competidores como Perú, China, Estados Unidos, Australia y nuevas áreas, como Zambia y la República Democrática del Congo, en el cinturón africano de cobre.
“Chile no ha sido capaz de mantener el impulso extraordinario del boom minero de los años 90, cuando una ola de nuevas minas comenzó sus operaciones: Escondida, Los Pelambres, Collahuasi, por nombrar sólo algunasâ€, sostiene Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining.
Chile genera el 30% del cobre de mina a nivel mundial, según Cochilco. Le siguen China, con 9%; Perú, con 8%; Estados Unidos, con 7%, y el Congo, con 6%, detalla Alvaro Merino, gerente de Estudios de la Sociedad Nacional de MinerÃa, Sonami.
En los años 2000, explica Guajardo, cuando se inició el denominado superciclo, las minas chilenas aceleraron al máximo su producción, lo que pudo mantenerse hasta 2007. Luego, relata, “las minas existentes ya no fueron capaces de sostener mayores aumentos y, por el contrario, se inicia el declive natural en las leyes por el envejecimiento de los yacimientos, quedando el crecimiento de la producción sujeto a las expansiones y nuevos proyectosâ€.
En los últimos 10 años, acota Merino, “si bien la producción chilena de cobre creció, otros paÃses la aumentaron en mayor proporciónâ€. Chile subió su producción desde 5.320.000 toneladas en 2005 a 5.750.000 toneladas en 2014, un alza de 8%. En ese perÃodo, el Congo la elevó en 956%, China en 114%, Zambia 72% y Perú en 37%.
Tomás Morel, gerente de estudios del Consejo Minero, entrega otro dato: “Chile pasó de una participación de 16% en la producción mundial en la década del 80, a un 35% a mediados de la década de los 2000â€. Este crecimiento, añade, “fue resultado de una combinación de recursos minerales generosos con buenas polÃticas públicas, que permitieron la inversión en el sector, tanto de Codelco como de firmas privadasâ€. En años recientes, “hemos mantenido una participación sobre 30%, aunque con tendencia decrecienteâ€, dice.
Las razones
Para el vicepresidente ejecutivo de Cochilco, Sergio Hernández, el envejecimiento de algunos yacimientos ha provocado una reducción en la producción de cobre, y “las ampliaciones e incorporación de nuevas minas no han sido suficientes para mantener el ritmo de crecimiento que existió en la época del boom mineroâ€. Por otra parte, menciona, “la irrupción de producción de cobre de otros paÃses, como Perú, República Democrática del Congo y la propia China, ha hecho bajar en algo la participación de Chileâ€.
Para el Consejo Minero hay otra razón. “Chile es un paÃs que ya alcanzó su madurez en la industria minera y, por lo tanto, no es raro que paÃses emergentes en el sector comiencen a tener una participación más relevanteâ€, dice Morel.
Un diagnóstico que comparte Guajardo. “Mientras en Chile maduraron condiciones favorables para la minerÃa en los años 90, Perú está en la etapa inicial de crecimiento acelerado, comparable a lo que experimentó Chile en los 90, mientras China está en la fase final de una polÃtica de explotación acelerada de sus recursos para alimentar su modelo de crecimiento industrialâ€, comenta.
Guajardo menciona otro elemento. “Ha resultado mucho más difÃcil desarrollar nuevos proyectos, ya que las condiciones para la inversión se han hecho mucho más complejas por las razones que son conocidas: insumos crÃticos como agua y energÃa, exigencias laborales crecientes, agotamiento en algunos modelos de gestión y mayores exigencias ambientales y de comunidadesâ€.
DesafÃos del lÃder
A juicio del director de la Escuela de MinerÃa y Recursos Naturales de la Universidad Central y ex presidente ejecutivo de Anglo American Chile, Miguel Angel Durán, el actual escenario, junto con afectar las arcas fiscales, impone desafÃos para los productores de cobre en productividad y gestión. Sobre todo, apunta, tomando en cuenta que la mayorÃa de las estimaciones hablan de una ‘normalización’ del ciclo de precios recién hacia 2019.
Opinión similar tiene Guajardo. “Chile necesita crear las condiciones para impulsar un nuevo ciclo minero si desea recuperar su participación creciente en la producción mundial del cobre y poder aspirar a aprovechar esta inmensa base productiva como plataforma de su desarrollo nacionalâ€.
No obstante la tendencia decreciente de Chile en la participación internacional, hay coincidencia de que aún está lejos de perder el liderazgo. “El paÃs producirá cerca de seis millones de toneladas de cobre en un par de años y unos siete millones de toneladas a mediados de la próxima década. Perú, si desarrolla su cartera completa de proyectos, podrÃa llegar a cerca de cuatro millones en algo más de 10 años, de manera que el liderazgo en la producción de cobre no es algo que se vea amenazado en el corto y mediano plazoâ€, aseguran en Cochilco.
“Chile tiene reservas de cobre que representan un 30% del total mundial, muy por sobre nuestros seguidores más cercanos, Australia y Perú, con un 13% y un 10% de las reservas, respectivamenteâ€, complementan en el Consejo Minero. En la entidad plantean que si el paÃs desarrolla todos los proyectos en carpeta, la producción podrÃa llegar a 7,8 millones de toneladas anuales en 2024. “Chile puede seguir siendo la potencia mundial de cobre, el tema es si lo aprovechamos o no. Y eso depende de lo que hagamos como paÃs y la visión a futuro que tengamosâ€, subraya Morel.