Descarbonizar la aviación es uno de los mayores desafíos de la transición energética. Los Combustibles Sostenibles de Aviación —SAF, por sus siglas en inglés—pueden sustituir total o parcialmente el Jet fuel convencional. Se producen a partir de residuos orgánicos, aceites de cocina usados, biomasa o mediante procesos sintéticos que combinan CO₂ reciclado e hidrógeno verde producido con electricidad renovable, los llamados e-SAF. En otras palabras, transforman desechos y energías limpias en capacidad de vuelo.
Esto no es teoría. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) —agencia especializada de Naciones Unidas que regula y coordina la aviación civil a nivel global— ha establecido que los SAF serán fundamentales para que el sector alcance la carbono neutralidad en 2050, meta acordada por los Estados bajo el llamado LTAG (Long-Term Aspirational Goal).
Además, su desarrollo se articula con CORSIA (Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional: el primer mecanismo global obligatorio que exige a las aerolíneas medir, reducir y compensar sus emisiones). En simple: la descarbonización aérea ya no es voluntaria. Es parte de las reglas del juego internacional.
Frente a este nuevo estándar global, Chile está decidido en ser un referente.
En 2021 el país lanzó el Programa Vuelo Limpio, una alianza público-privada impulsada por la Junta de Aeronáutica Civil, el Ministerio de Energía y la Agencia de Sostenibilidad Energética. Su propósito: reducir las emisiones de la aviación nacional e internacional y, al mismo tiempo, sentar las bases de una industria local de SAF. Hoy 20 organizaciones —entre aerolíneas, distribuidoras de combustible, asociaciones internacionales y universidades— trabajan de manera coordinada.
Como resultado de este trabajo colaborativo, se diseñó la Hoja de Ruta SAF 2050. La meta es ambiciosa: al menos el 50% del combustible utilizado en vuelos con origen en Chile será sostenible en 2050.
Esta planificación establece hitos concretos:
En octubre de 2025, la OACI publicó un estudio de Factibilidad técnica, que posiciona a Chile con un alto potencial para crear rutas con uso de biomasa y e-SAF. La abundancia de residuos agrícolas y forestales, junto con nuestras condiciones para producir hidrógeno verde, nos ofrece ventaja en este aspecto.
Por otro lado, es fundamental modernizar la normativa para incorporar nuevos energéticos como el hidrógeno y el SAF. Por esto el Ministerio de Energía trabaja en la actualización del Decreto N.º 132, vigente desde 1979, que regula combustibles derivados del petróleo.
A su vez, hemos fortalecido el ecosistema. En 2024 firmamos el Acuerdo Público-Privado SAF, que en su primera versión reunió a 48 organizaciones comprometidas con el desarrollo de este mercado. Y a nivel internacional, hemos establecido acuerdos de cooperación con Países Bajos, Brasil y Colombia.
Finalmente, como país ya contamos con experiencias reales de uso y producción. La Universidad Católica de la Santísima Concepción produce SAF a partir de aceite de camelina y aceites usados. Mientras, la Universidad de Concepción ya obtuvo el primer litro de combustible de aviación a partir de plásticos reciclados. ENAP, por su parte, anunció pruebas de concepto para fabricar el combustible mediante coprocesamiento de aceite de cocina usado en sus refinerías, junto a una aerolínea chilena. Así mismo, HIF Global, que produce e-fuel en su planta experimental de Magallanes, firmó, en julio de 2024, un Memorando de Entendimiento con Airbus para avanzar en el desarrollo global de e-SAF.
Todo esto es estratégico. El SAF es una herramienta climática, al mismo tiempo que una oportunidad industrial y geopolítica. Si Chile logra consolidar producción nacional, podrá abastecer parte de su demanda interna, disminuir la dependencia de combustibles fósiles importados y posicionarse como proveedor regional en un mercado que crecerá sostenidamente en las próximas décadas. Los acuerdos globales como CORSIA, serán cada vez más exigentes. Los países que se anticipen no solo cumplirán estándares; definirán las reglas, liderarán, atraerán inversión, innovación y empleo.
Nuestro país está preparado. Que nadie detenga este vuelo.