Integración minera Chile–Argentina: Una cooperación necesaria

Las proyecciones indican que la demanda de cobre seguirá aumentando, y la zona fronteriza entre ambos países concentra yacimientos capaces de aportar volúmenes significativos del metal rojo.

En un contexto global de transición, caracterizado por tensiones geopolíticas, avances tecnológicos vertiginosos, desafíos ambientales y crecientes riesgos en las cadenas de suministro que redefinen el equilibrio mundial, profundizar la integración regional entre Chile y Argentina en infraestructura y conectividad resulta no sólo necesaria, sino estratégica para la región. Los proyectos integrados permitirán reducir costos, elevar la eficiencia y compartir experiencias y know-how, generando beneficios socioeconómicos de alcance regional.

Según la edición número 50 de la Revista Integración y Comercio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), América Latina y el Caribe apenas concentran el 5,6% de las exportaciones mundiales, una de las participaciones más bajas entre todas las regiones del planeta. Entre los principales factores que llevan a esta situación, se destaca una baja integración efectiva, la que se explica principalmente por “las restricciones no arancelarias, las debilidades en los sistemas aduaneros, la insuficiencia de infraestructura física y digital, la escasa articulación empresarial (BID, 2024)”.

En este escenario, la colaboración entre Chile y Argentina adquiere especial relevancia. Las proyecciones indican que la demanda de cobre seguirá aumentando, y la zona fronteriza entre ambos países concentra yacimientos capaces de aportar volúmenes significativos del metal rojo, equivalentes a la brecha de oferta estimada para 2040 en escenarios base de transición energética.

Chile se mantiene como el principal productor mundial de cobre, con 5,5 millones de toneladas anuales (informe Cochilco, 2024), al tiempo que Argentina podría sumar aproximadamente 1 millón de toneladas con el desarrollo de sus principales proyectos, muchos de ellos en zona fronteriza. Estos proyectos concentran inversiones de miles de millones de dólares y configuran un portafolio de gran escala, al que se suman otros desarrollos igualmente importantes que refuerzan la proyección de Argentina como actor minero de peso.

En 1997 ambas naciones firmaron el Tratado de Integración y Complementación Minera, el que busca viabilizar la minería transfronteriza entre Chile y Argentina, reduciendo barreras legales y técnicas, y creando las bases para que proyectos de gran escala puedan desarrollarse de manera integrada.

Siguiendo los lineamientos del Tratado, esta integración impulsará sinergias económicas, fortalecerá la competitividad y la seguridad de las cadenas de suministro, y contribuirá a la reducción de los costos logísticos, todo ello enmarcado en principios de responsabilidad socioambiental, asegurando que la riqueza generada se traduzca en desarrollo y valor sostenible para las comunidades locales.

Hoy, las empresas especializadas en ingeniería, infraestructura y construcción pueden desempeñar un rol central, aportando conocimiento técnico, modelos de diseño adaptados a zonas de alta exigencia geográfica y soluciones que optimizan costos, tiempos y sostenibilidad. Su participación acelerará la ejecución de proyectos y fortalecerá la sinergia entre Chile y Argentina mediante estándares comunes y una visión integrada del territorio.

La cooperación minera entre ambos países no sólo constituye una oportunidad de crecimiento productivo, sino también un instrumento estratégico para garantizar la seguridad del suministro global de minerales críticos frente a los desafíos de la época.

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Sebastián Errecaborde, director de Proyectos EPC de Syncore

Director de Proyectos EPC de Syncore

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