La minería que queremos

tenemos las mayores reservas de cobre del mundo, un mineral fundamental para la transición energética global, pero estamos atrapados en un laberinto burocrático que paraliza proyectos millonarios y ahuyenta inversiones.

A medida que Chile avanza hacia la segunda vuelta presidencial, es fundamental reflexionar sobre el papel estratégico que la minería debe desempeñar en el futuro de nuestro país. Nuestra principal industria productiva enfrenta décadas de estancamiento en sus niveles de producción de cobre, coincidiendo con un aumento de exigencias regulatorias, mayores costos operacionales y leyes minerales decrecientes. Pero para los candidatos presidenciales esto no ha sido prioridad.

Este escenario no es sostenible para un país cuya identidad económica está tan estrechamente ligada a la minería. La paradoja es evidente: tenemos las mayores reservas de cobre del mundo, un mineral fundamental para la transición energética global, pero estamos atrapados en un laberinto burocrático que paraliza proyectos millonarios y ahuyenta inversiones.

Mientras tanto, países competidores como Perú y Australia avanzan a paso acelerado.

El diagnóstico es contundente: la «permisología» ha convertido a Chile en un país donde es más fácil hablar de inversiones que concretarlas. Un proyecto minero puede tardar hasta 10 años en obtener todos los permisos necesarios, mientras en otras latitudes el mismo proceso toma la mitad del tiempo. No estamos pidiendo eliminar regulaciones, sino que sean eficientes y predecibles, entendiendo que la protección ambiental sí es compatible con el desarrollo minero.

Para la pequeña minería, la situación es aún más dramática. Un productor debe enfrentar el mismo maratón burocrático que una gran compañía, lo que hace inviable muchos proyectos.

El próximo gobierno, sea del signo político que sea, tendrá que tomar decisiones difíciles pero impostergables. Chile necesita certidumbre regulatoria, tramitación expedita, competitividad territorial y un compromiso real con la inversión en nuevas capacidades. Sin estos elementos, continuaremos observando cómo otros países aprovechan oportunidades que deberían ser nuestras.

Estas elecciones representan una oportunidad histórica para destrabar el potencial minero del país. Desde la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), hemos tendido puentes con todas las candidaturas y les hemos entregado 50 propuestas específicas para reimpulsar la minería. Esperamos que, independientemente de quién resulte electo, exista la voluntad política de implementar las medidas que proponemos desde el primer día de gobierno.

El futuro de la minería chilena no puede seguir esperando. Los chilenos merecen un sector minero dinámico, sostenible y capaz de generar los recursos que el país necesita para financiar su desarrollo social y económico. Ese es el compromiso que, como industria, asumimos con el país y su futuro.

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Jorge Riesco, presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami)

Presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami)

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