Los que mueven la minería cuando nadie los mira

"En los próximos diez años, la cartera de proyectos mineros en Chile supera los US$104.549 millones, un aumento de un 25,7% respecto al período anterior".

En minería solemos hablar de producción, de inversiones millonarias y de decisiones que se toman en oficinas lejanas. Pero hay una verdad menos visible —y mucho más determinante— que rara vez ocupa el centro del debate: la minería no se mueve sola. Se mueve porque hay miles de proveedores empujando todos los días, en terreno, innovando, generando empleo y sosteniendo la operación más estratégica del país.

Hoy, más del 70% del empleo minero proviene del mundo de los proveedores y contratistas. Son empresas que desarrollan tecnología, servicios, mantención, ingeniería, logística y soluciones ambientales. Siendo quienes hacen posible que los proyectos se ejecuten, que las faenas operen con seguridad y que Chile mantenga su liderazgo minero en un escenario global cada vez más competitivo, porque sin la tecnología y el conocimiento que brinda estas empresas, se hace imposible pensar en desarrollos para los múltiples desafíos de la industria.

La minería representa cerca del 60% de nuestras exportaciones, alrededor del 30% de la inversión nacional y es clave para la transición energética global. Pero esa promesa de futuro —cobre para electromovilidad, litio para almacenamiento, minerales críticos para la descarbonización— no existe sin proveedores fuertes, modernos y competitivos. No hay minería verde sin innovación en proveedores. No hay productividad sin servicios especializados. No hay desarrollo territorial sin empresas que generan empleo local y encadenamientos productivos.

En los próximos diez años, la cartera de proyectos mineros en Chile supera los US$104.549 millones, un aumento de un 25,7% respecto al período anterior. Esa cifra no solo habla de inversión: habla de oportunidades, de empleo, de tecnología y de crecimiento. Pero también plantea un desafío urgente. Si no cuidamos el ecosistema de proveedores, esa inversión no se materializa. Los proyectos se retrasan, los costos aumentan y la competitividad del país se erosiona silenciosamente.

El escenario político y económico que se abre con el próximo cambio de gobierno exigirá acuerdos, visión estratégica y decisiones responsables. La minería —y especialmente su cadena de valor— no puede seguir siendo rehén de la incertidumbre regulatoria, la permisología excesiva o la falta de diálogo técnico. Cada retraso tiene un impacto directo en las pymes proveedoras, en el empleo y en las regiones.

Fortalecer a los proveedores no es una demanda sectorial. Es una estrategia país, y así se ha trabajado desde Aprimin y desde el Ministerio de Minería, desarrollando en conjunto con otros gremios la primera Estrategia Nacional de Desarrollo de Proveedores. Esto significa apostar por más innovación local, por más empleo formal, por más desarrollo tecnológico hecho en Chile. Significa entender que la competitividad minera no se juega solo en el precio del cobre, sino en la capacidad de su red de proveedores para adaptarse, mejorar y responder a estándares cada vez más exigentes.

Chile necesita una minería moderna, sostenible y socialmente legítima. Pero, sobre todo, necesita reconocer y promover a quienes la hacen posible todos los días, muchas veces lejos de los focos, sin titulares ni discursos grandilocuentes.

Porque cuando el debate se vuelve complejo y el contexto se vuelve desafiante, hay algo que no cambia: la minería avanza cuando sus proveedores avanzan. Y si queremos un mejor futuro para la industria y para el país, es momento de ponerlos —por fin— en el centro de la conversación.

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Dominique Viera, presidenta de Aprimin

Presidenta de Aprimin

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