Los riesgos de la tecnología en minería: ¿Estamos preparados para enfrentar sus desafíos?

Las compañías mineras han implementado protocolos estrictos de ciberseguridad que exigen también a sus proveedores, incluyendo pruebas de hacking ético para verificar la efectividad de sus sistemas.

La minería se encuentra en medio de una revolución digital con la incorporación de nuevas tecnologías asociadas a la automatización, el Internet de las Cosas (IoT), la inteligencia artificial (IA) y la robótica, que están transformando las operaciones mineras, mejorando la seguridad y la productividad, y contribuyendo a disminuir las emisiones contaminantes. Sin embargo, como en toda transformación, la implementación de nuevas soluciones tecnológicas conlleva una serie de desafíos significativos que, si no se gestionan adecuadamente, pueden generar riesgos, costos inesperados, retrasos y vulnerabilidades graves para las compañías mineras.

Otro desafío importante es la resistencia al cambio por parte de los trabajadores. Si bien la incorporación de la automatización y otras tecnologías asociadas a la industria 4.0 mejora la eficiencia y reduce la exposición a riesgos físicos, también genera incertidumbre entre los colaboradores, por lo que se requiere de una preparación y capacitación adecuadas a través de programas de formación continua y la promoción de una cultura de adaptación, en la que la tecnología no se perciba como una amenaza, sino como herramientas que facilitan la seguridad y la eficiencia de la operación diaria.

Uno de los riesgos más relevantes de la transformación digital en minería son los ciberataques. A medida que crece la dependencia de sistemas interconectados, la exposición a estos ataques también aumenta. Las compañías mineras han implementado protocolos estrictos de ciberseguridad que exigen también a sus proveedores, incluyendo pruebas de hacking ético para verificar la efectividad de sus sistemas. Sin embargo, el uso de herramientas de inteligencia artificial de libre acceso, plantea un nuevo riesgo: muchos colaboradores utilizan estas plataformas sin considerar las implicaciones de manejar información confidencial, lo que genera un vacío en la protección de datos que debe ser abordado de manera urgente.

Para mitigar este riesgo, las compañías mineras deben adoptar estrategias de ciberseguridad sólidas, que incluyan la implementación de tecnologías de defensa y la formación continua de sus colaboradores para detectar y manejar posibles amenazas.

Además de la ciberseguridad y la adaptación cultural, es crucial estar atentos a los riesgos financieros. En el caso de las nuevas tecnologías, el desafío principal no siempre es el costo elevado, sino la dificultad de definir con precisión el costo-beneficio desde el inicio. Por ello, se recomienda implementar las innovaciones de manera escalonada o a través de proyectos piloto. Estos permiten evaluar de forma más clara los beneficios, generar un caso de negocio sólido para toda la organización y aprender las mejores prácticas que asegurarán el éxito en su adopción masiva.

Las soluciones tecnológicas no pueden implementarse de manera aislada; deben integrarse de manera fluida a las tecnologías ya existentes en las operaciones mineras, buscando la interoperabilidad entre diversos sistemas. La falta de compatibilidad puede llevar a fallos operativos y costosas adaptaciones. Por ello, las compañías mineras deben fomentar una colaboración estrecha entre proveedores para garantizar que las soluciones que adopten se ajusten a sus necesidades específicas y que la integración se produzca de manera efectiva.

Las nuevas tecnologías de la industria 4.0 están transformando la minería y como todo cambio no está exenta de riesgos. La ciberseguridad, la resistencia al cambio, la correcta cuantificación de la inversión y la interoperabilidad son desafíos que las compañías mineras y los proveedores tecnológicos deben abordar de manera proactiva y colaborativa. La clave está en contar con una estrategia de adquisición y adopción, respaldada por un enfoque gradual de las nuevas tecnologías, con pruebas piloto y una evaluación constante del impacto en las operaciones. Solo de esta manera podemos asegurarnos de que la minería del futuro sea segura, eficiente y sostenible como esperamos, sin dejar de lado a todas las personas que la hacen posible.

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María Luisa Lozano

Presidenta de Minnovex y CEO de EMMA Energy

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