Volatilidad y abastecimiento, desafíos estratégicos de la minería

"Ya no es suficiente con analizar los fundamentos de oferta y demanda: hoy vemos que también influyen fenómenos como el cambio climático, las políticas arancelarias y los cuellos de botella en infraestructura".

La minería chilena enfrenta hoy un escenario desafiante, marcado por la tendencia al alza pero con volatilidad de los commodities, el aumento en los costos y las crecientes restricciones logísticas.

Factores exógenos, como la transición energética, los conflictos geopolíticos y el cambio climático, se combinan con elementos estructurales del mercado, haciendo cada vez más difícil anticipar los precios, no sólo de los productos que exportamos, sino también de los insumos críticos que necesita la operación minera.

Uno de los efectos más visibles de este entorno es el encarecimiento de insumos y servicios logísticos, como los fletes. Ya no es suficiente con analizar los fundamentos de oferta y demanda: hoy vemos que también influyen fenómenos como el cambio climático, las políticas arancelarias y los cuellos de botella en infraestructura.

Productos como la cal, las bolas de molienda, el ácido sulfúrico, los neumáticos, entre otros insumos o componentes críticos, han experimentado alzas en sus precios, impulsadas por el valor de la energía, los combustibles y también por las crecientes exigencias de sostenibilidad, fenómeno que algunos han denominado como greenflation.

Frente a este panorama, muchas compañías han comenzado a diversificar proveedores. Pero no se trata sólo de encontrar opciones más económicas, pues asegurar la continuidad operacional es fundamental. En ese contexto, el desarrollo de proveedores locales cobra aún más sentido, desarrollar desde el territorio es clave para la sostenibilidad del sector, porque fortalece la cadena de suministro, genera valor compartido y mejora la capacidad de respuesta frente a disrupciones externas.

Por su parte, factores como las sequías o las marejadas afectan directamente la disponibilidad de ciertos insumos y equipos importados, tensionando aún más la infraestructura logística. Y a esto se suma otro desafío, que es la disponibilidad de mano de obra especializada, factor crítico para una industria con una atractiva cartera de proyectos. Todo esto en un contexto donde aún no dimensionamos del todo el impacto que tendrá el desarrollo de los nuevos distritos mineros que se están llevando a cabo al otro lado de la cordillera.

Este nuevo escenario obliga a repensar las estrategias de abastecimiento. El modelo de just in time ya no es suficiente. Hoy se requieren esquemas más híbridos, que combinen inventarios de seguridad (just in case), mecanismos de cobertura financiera, diversificación geográfica de contratos y cláusulas de reajuste más flexibles. A su vez, la búsqueda de sinergias, desarrollo de infraestructura compartida y el uso de herramientas analíticas y tecnológicas se vuelven fundamentales para capturar valor y mitigar riesgos.

En este proceso, la inteligencia de mercado cumple un rol central. Modelar escenarios, anticipar riesgos y entender las estructuras de costos permite tomar decisiones más informadas y resilientes.

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Daniela Desormeaux

Directora de Estudios Vantaz Group

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