¿Cómo la riqueza en minerales podría empobrecer a una nación?

Christian Moscoso W. es académico de la Universidad de Chile, director de InverChile S.A. y de Atacama Resource Capital.

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En este tiempo de dudas acerca de la continuidad del “superciclo” de precios de los metales y del cobre en particular, parece oportuno preguntar ¿cómo la riqueza en minerales podría empobrecer a una nación?

Existen al menos tres grupos de factores cuya interacción complica el desempeño económico de los países. El primero son fuerzas externas, originadas en los mercados, por ejemplo, las caídas de precios de los metales y su volatilidad. Las grandes variaciones en periodos muy cortos generan idénticas variaciones en la recaudación tributaria y son un desafío para la política fiscal. Los gobiernos pueden establecer niveles de gasto propios de periodos de bonanza y luego enfrentar súbitamente periodos de bajos precios, que generan el “hoyo negro presupuestario”.

Hay un segundo grupo de factores relacionados con tensiones económicas internas, que pueden ralentizar el crecimiento, especialmente a partir de la famosa “Enfermedad Holandesa”. Hemos visto las quejas de los exportadores por una tasa de cambio alta, debido a la abundancia de dólares que el alto precio del cobre especialmente ha traído a nuestra economía. Así es difícil competir con las importaciones o atraer mano de obra talentosa. Como resultado, los sectores transables que no están en bonanza pierden competitividad y en algunas ciudades se hace difícil vivir si el empleo no está vinculado a la minería, como ocurre en Antofagasta.

Finalmente está el lado oscuro de la fuerza, originado en poderes político-económicos que pueden fortalecer la corrupción, exacerbar el rentismo y el clientelismo político, retrasar inversiones en capital humano y hasta causar conflictos armados. Es lo que observamos cuando ejecutivos o sindicatos poderosos obtienen proporciones crecientes de la renta económica, o aumentos relacionados únicamente con su poder. Algunos estudios también han mostrado (Gylfason, 2001) que a mayor abundancia de recursos naturales, menor es la inversión en educación.

Si bien Chile aparece bien en los rankings de corrupción de Transparencia Internacional, hay áreas como el sistema político, judicial y la administración pública, donde la percepción ciudadana es negativa. La “enfermedad holandesa” muestra claros síntomas de estar instalada, lo que requeriría acciones de las autoridades económicas. Finalmente, el presupuesto nacional 2013 ha sido hecho con precios del cobre superiores a los recientes. Junto a la pérdida natural de competitividad de nuestras minas, esta será la temática del sector en el mediano plazo.

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