(EconomÃa y Negocios) Las instalaciones para desalar o para impulsar agua a los proyectos mineros son caras, pero necesarias. En promedio, el 70% del costo de operación de estas plantas corresponde a energÃa.
El consumo esperado de energÃa para el total de la minerÃa crecerÃa un 80% a 2025, pasando de 21,9 TWh a 39,5 TWh (que equivale a un millón de MWh), según datos de Cochilco. Lo anterior, considerando el escenario más probable de producción de cobre a 2025; esto es, que las faenas actuales sigan operando y que un porcentaje importante de los proyectos en ejecución, factibilidad y prefactibilidad que considera el organismo en su cartera de inversiones, entre en operación a esa fecha.
Del total de la energÃa demandada a 2025, un 30% se explicarÃa por el aumento del consumo de agua, que se prevé crecerá un 66% para la próxima década respecto de 2014, considerando las variables anteriores.
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El incremento de esta demanda será abastecido en un 76% por agua de mar, mientras que el resto lo suplirá el agua fresca, indican en Cochilco.
Las concentradoras en la minerÃa son las que más utilizan energÃa en la industria, pero es precisamente la desalinización e impulsión de agua donde radica el mayor incremento entre 2014 y 2025, señala el documento.
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Hacia 2021 se proyecta una inversión cercana a los US$ 10 mil millones en instalaciones de este tipo. En casi todos los lugares donde se insertan los yacimientos mineros existe escasez de agua. Y si bien este sector, comparado con el sanitario y el agrÃcola, es el que menos demanda agua, hoy la industria ve improbable llevar adelante proyectos de inversión sin contemplar la construcción de estas plantas. El estrés hÃdrico en esas zonas es tan agudo que la Dirección General de Aguas ha señalado que en el corto plazo incluso las sanitarias deberán invertir en plantas desaladoras para abastecer las ciudades.
Son numerosas las empresas mineras que han optado por ser socios o construir ellos mismos sus proyectos de energÃa, en su mayorÃa de fuentes renovables no convencionales -esto es, solar y eólico, principalmente- con el objetivo de abastecer de energÃa sus procesos productivos. Este modelo de negocios seguirá creciendo en la medida en que aumenten los proyectos de inversión mineros en el paÃs y la energÃa siga siendo uno de los insumos que inciden con mayor fuerza sobre sus elevados costos de producción.
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