(La Tercera) El anuncio de la Presidenta Michelle Bachelet de incluir en la Constitución que el agua es un bien nacional de uso público y modificar el Código de Aguas inquietó a agricultores, eléctricas y mineras. Esto no deberÃa haber sido una sorpresa, dice el delegado presidencial para el recurso hÃdrico, Reinaldo Ruiz: todo está en el programa de gobierno.
Ruiz, economista, ex director de Odepa y subsecretario de Agricultura en el primer gobierno de Bachelet asumió el 28 de marzo, en estos dÃas se ha formado la convicción de que el paÃs tiene suficientes recursos hÃdricos para satisfacer su demanda, pero están “mal distribuidos y mal gestionadosâ€.
Explica que “la misión que me encargó la Presidenta es hacer un informe y propuestas, que básicamente tiene tres componentes: medidas para enfrentar la sequÃa y asegurar que esto no vuelva a ocurrir, segundo, revisar la institucionalidad y tercero, proponer medidas para el ordenamiento jurÃdicoâ€.
Lo primero, dice es enfrentar la emergencia con planes especÃficos, aunque algunas de esas medidas pueden tener efecto en el mediano y largo plazo. Y apunta a la seriedad del problema de falta de agua para consumo humano. “Nunca en la historia, creo yo, habÃamos tenido tantas familias en Chile abastecidas por camiones aljibe, estamos hablando de 400 mil personas en el paÃs, incluso en lugares tan impensados como Ancud. El costo para el Estado es de US$ 6 millones a US$ 7 millones mensualesâ€, dice.
Menciona el Aconcagua, intervenido con un decreto de escasez hÃdrica del Ministerio de Obras Públicas para asegurar el consumo de ValparaÃso. Fuera de los decretos, que duran seis meses, “tenemos muy pocos instrumentos como Estado para intervenirâ€.
Y cambiar eso requiere que quede establecido en la Constitución que el agua es un bien nacional de uso público: como el Código de Aguas dice que se puede disponer de los derechos de agua que se otorgan, “uno se hace dueño de ese derecho y eso queda amparado por el artÃculo de la Constitución que regula el derecho de propiedad (…). Asà queda claro que nadie puede tener propiedad privada del aguaâ€.
Ruiz asegura que no están “en contra de las eléctricas, los agricultores o las sanitarias, estamos contra los especuladores que han abusado de un derecho que se les concedió gratuitamente. Además, es bien difÃcil entender que el Estado pueda otorgar esto a perpetuidad. Tiene que haber causales que signifiquen la extinción de los derechos. Y hoy no las hayâ€.
¿Piensa expropiar los derechos existentes? “Nunca he hablado de expropiar o nacionalizar el agua, ni nada por el estilo. Estos son derechos concedidos por el Estado y el Estado tiene todo el derecho a pedir que se los restituyan. Y eso hoy no se puede. No estamos expropiando ni nacionalizando, porque es devolver algo que siempre le perteneció a la nación todaâ€.
Enemigo único: la especulación
Ruiz asegura que quienes hacen un uso adecuado de los derechos que se les otorgaron pueden estar tranquilos. El problema, dice, es que el sistema “se ha prestado para abusos y especulaciones, gente que solicita derechos de agua para un determinado propósito, los recibe pero no los inscribe en el registro para evitar el pago de patentes, y los guardaâ€. Eso limita la posibilidad de que otros puedan dar un uso productivo a esos recursos. “No corresponde que el Estado te haya dado gratuitamente un derecho, que puedas venderlo y obtener gananciasâ€, aunque desde el punto de vista legal sea impecable.
Sobre si afectará esta decisión a las eléctricas, Ruiz prefiere no hablar de un sector en particular: “Nos interesa que en Chile haya generación hidroeléctrica. Aquà todo el mundo tiene que tener la seguridad de que si están actuando bien, no van a tener problemas. Hay un solo enemigo: los especuladoresâ€.