(Reuters) La calificadora señaló en un reporte que el gasto de capital ya se mantiene en mÃnimos debido al impacto de la ola de protestas sociales que se inició a fines del año pasado, sumado a las consecuencias de la pandemia de coronavirus.
“Las empresas chilenas probablemente pospondrán las grandes decisiones de inversión debido a la reescritura pendiente de la Constitución del paÃs y pueden estar sujetas a impuestos más altos para ayudar a financiar un mayor gasto fiscalâ€, dijo Fitch en una nota.
El mes pasado, los chilenos aprobaron con cerca del 80% avanzar hacia la redacción de una nueva carta fundamental, cuyos redactores serán electos en abril y tendrán hasta un año para presentar el nuevo texto en un referendo para su aprobación.
“Una nueva Constitución que refleje mayores beneficios sociales podrÃa crear un entorno operativo más desafiante para las empresasâ€, agregó.
Fitch destacó que se esperan nuevas polÃticas sociales que lleven a un mayor gasto fiscal, una mayor deuda y la posible necesidad de aumentar los impuestos.
“Los impuestos corporativos más altos inicialmente reducirÃan el flujo de caja y la rentabilidad de las empresasâ€, señaló.
Además la nueva carta magna podrÃa cambiar o aumentar la regulación de algunos sectores importantes y conducir a nuevas polÃticas ambientales y requisitos más estrictos para las empresas.
DÃas atrás, el jefe de una importante asociación de empresas mineras dijo a Reuters en una entrevista que las inversiones se ralentizarán en los próximos dos años.
En octubre, Fitch Ratings rebajó la calificación soberana de Chile a “A-†desde “A†por lo que consideró un debilitamiento de las finanzas públicas debido a las mayores demandas sociales.