*ArtÃculo elaborado por Agustin Costa, Pierre-Yves Galopin y Warrick Lanagan, expertos en minerÃa de Boston Consulting Group, con Patricia Downing, General Manager of Development en MMG Las Bambas. Editado por MINERÃA CHILENA.
Para las empresas mineras, los grandes proyectos de inversión greenfield y brownfield son notoriamente riesgosos. Dichos proyectos suelen tardar un 25% más de tiempo en completarse de lo esperado, y a menudo superan el presupuesto hasta en un 30%.
La mayor complejidad y rigor en el proceso de obtención de permisos – catalizado por los llamados públicos para una mayor responsabilidad en la minerÃa – incrementó la dificultad de gestión de esos riesgos para los mineros y las empresas de ingenierÃa.
Las empresas ya no pueden modificar de forma fácil y frecuente sus diseños de proyectos originales para reflejar los cambios en, por ejemplo, los layouts de plantas. En cambio, están encerrados en la construcción de lo que está en el plan inicial del proyecto. Y si los requisitos cambian, los propietarios pueden terminar con activos que pierdan valor.
Para las empresas que gestionan carteras de proyectos de capital de miles de millones de dólares, todo en diferentes etapas (conceptual y alcance, prefactibilidad, factibilidad, ejecución), la posibilidad de que los proyectos fracasen de esta manera se vuelve aún mayor.
Hoy en dÃa, para administrar los proyectos de capital de manera más efectiva de acuerdo con los permisos y restricciones ambientales, las compañÃas mineras deben decidir y articular el diseño correcto para cada proyecto lo antes posible. Eso requiere un análisis riguroso, asà como una colaboración estrecha y continua entre los diferentes actores de los proyectos.
Frente a dichos retos, un paper desarrollado por Agustin Costa, Pierre-Yves Galopin y Warrick Lanagan, expertos en minerÃa de Boston Consulting Group, con Patricia Downing, General Manager of Development en MMG Las Bambas, destaca la contribución que puede realizar la metodologÃa de ingenierÃa de valor – value engineering.
Es asà como los especialistas resaltan que los dueños que adoptan la ingenierÃa de valor pueden por ejemplo reducir sus gastos de capital hasta en un 30%. Otros han podido aumentar el valor actual neto (VPN) en un 100% a 200%, mejorando la confianza en las decisiones para avanzar con proyectos que podrÃan haber sido considerados demasiado riesgosos por el equipo ejecutivo o los shareholders.
Cómo aplicar la ingenierÃa de valor
 Alinear las necesidades del negocio
Revise los proyectos en su cartera de inversiones de capital, preguntándose cuáles son los más relevantes para generar las formas de valor más relevantes para su empresa, asà como dónde y cómo maximizar el VAN y minimizar los riesgos del proyecto.
Considere una compañÃa minera que tiene una cartera de proyectos de capital de miles de millones de dólares, cada uno en diferentes etapas de avance. Los proyectos son esenciales para que la empresa mantenga la producción. Pero los lÃderes quieren optimizar los diseños de proyectos con miras a aumentar el valor especÃfico del proyecto, incluida la reducción de los costos de capital y operativos, acelerar la velocidad de operación y aumentar la capacidad de los activos. Estiman el tamaño de la oportunidad, en función de criterios como el gasto de capital requerido, la complejidad tecnológica y el grado de experiencia previa relevante de su equipo. Este ejercicio apoya el pensamiento temprano sobre qué proyectos de capital constituyen los candidatos más prometedores para la ingenierÃa de valor.
Desarrollar iniciativas
Concéntrese en las oportunidades más prometedoras de proyectos de la cartera al considerar iniciativas que podrÃan ayudar a optimizar los diseños de proyectos. Por ejemplo, ¿se puede reconfigurar el diseño de un sitio para aprovechar las interfaces entre contratistas o equipos? ¿Se puede elegir un equipo que tenga el menor costo total de propiedad según los requisitos del proyecto? ¿Pueden reducirse los costos y ajustarse los cronogramas del proyecto creando un diseño estandarizado o modular?
Para responder a estas preguntas y acordar las principales oportunidades, realice talleres con representantes de todos los grupos de interés (ingenierÃa, operaciones y mantenimiento, legal, finanzas, medioambiente). Los temas de discusión más comunes durante estos talleres son tecnologÃa, simplificación de procesos, estándares, capacidad de construcción, capacidad y soluciones técnicas mÃnimas. Calcule el impacto potencial de cada iniciativa, centrándose en los impulsores de valor más importantes para su empresa. Aproximar la magnitud de ese impacto (bajo, medio, alto) y luego estimar con qué facilidad se podrÃa lograr. Este ejercicio ayuda a los equipos a identificar las mejores iniciativas.
Desde el principio, estos talleres pueden aumentar la confianza en las evaluaciones del valor potencial de los proyectos y en los diseños necesarios para entregar ese valor.
Igualmente, es importante que los talleres sientan las bases para un fuerte sentido de propiedad de los proyectos que la empresa decide implementar, asà como para fomentar la alineación de las partes interesadas detrás de los planes del proyecto.
Para cada iniciativa priorizada, especifique un propietario, destacando el presupuesto y la lÃnea de tiempo. Evalúe los principales riesgos. Por ejemplo, si una iniciativa implica reconfigurar procesos y equipos de transporte en un sitio existente, ¿cómo afectarÃan estos cambios a la comunidad circundante del sitio y cómo podrÃan responder los residentes? ¿Qué riesgos podrÃa enfrentar el proceso de solicitud de permisos? ¿Cómo se pueden gestionar?
Después de los talleres, profundice el análisis con los diferentes actores para agudizar sus planes de proyecto. Se necesitan grupos ágiles para alinear a los stakeholders detrás de los planes, confirmar los detalles y recomendar cambios especÃficos para incluir en el diseño. Los miembros del equipo ágil más efectivos piensan como los propietarios, son ambiciosos, buscan soluciones simples, diseñan de acuerdo con la capacidad de construcción, prueban los diseños con los usuarios finales y consideran los riesgos.
Capturar el valor y las mejores prácticas
Para cada iniciativa priorizada, construya un charter de iniciativa que muestre a cada propietario, el valor esperado que se generará y los hitos que deben alcanzarse para entregar el valor.
Cree una agenda para reuniones regulares, sugerimos semanalmente, para revisar el progreso. Además, diseñe paneles de control que se utilizarán para realizar un seguimiento del progreso con respecto al plan. Incluya una caracterÃstica que ayude a los equipos de proyecto a ver fácilmente qué aspectos están encaminados, cuáles están en riesgo (por ejemplo, perder un hito clave o superar el presupuesto) y que necesitan una intervención correctiva inmediata. La captura de las mejores prácticas comienza en el trabajo, con entrenamiento, pero también debe integrarse en los programas de capacitación de la empresa.
Los grandes proyectos de capital siempre conllevan cierto grado de riesgo para las empresas mineras, debido a la complejidad, magnitud y diversidad de los actores de estos proyectos. Pero en la era actual de procesos de permisos más estrictos, el riesgo de quedar atrapado en diseños de proyectos que finalmente pierden la marca empeora aún más.
Para aumentar las probabilidades de que los proyectos brinden el valor esperado, las compañÃas mineras deben reunir a los grupos de interés, desde el principio, para acordar cuáles son los objetivos de cada proyecto y cómo se debe diseñar el proyecto para garantizar que se cumplan esos objetivos. Este enfoque no solo ayuda a las empresas a priorizar los proyectos correctos, sino que también reduce el riesgo de que se tengan que hacer cambios costosos y que requieren mucho tiempo más adelante.

