(El Mercurio) En una decisión internalizada por el mercado, el Consejo del Banco Central decidió mantener en 3,5% la tasa de interés de polÃtica monetaria (TPM).
Además, reafirmó el sesgo alcista para asegurar la trayectoria de la inflación hacia la meta especificando que la normalización será al ritmo implÃcito en el último Informe de PolÃtica Monetaria (IPoM). Seguidamente, al comunicar su decisión introduce un nuevo mensaje al mercado, que señala: “No obstante, desviaciones significativas de la convergencia de la inflación podrÃan modificar dicho ritmo”.
El escenario central del IPoM utiliza como supuesto de trabajo una trayectoria para la TPM similar a la que se deduce de los precios de los activos financieros el cierre del informe, esto es, dos alzas de tasa en un horizonte de dos años y a una velocidad más pausada que la prevista en marzo.
Entre otros, da cuenta de un IPC en mayo menor al previsto, actividad y demanda con crecimiento acotado en el segundo trimestre, baja expansión del empleo asalariado y desaceleración de los salarios nominales.
Para el Banco Santander, la mantención de la TPM se justifica por el dinamismo acotado de la economÃa e inflación que converge al rango meta. Prevé un aumento de tasa este año o comienzos del próximo.
Al economista de Scotiabank Chile BenjamÃn Sierra le parece más probable que la pausa en la polÃtica monetaria se mantenga hasta fines del primer trimestre de 2017. Piensa que el sesgo alcista podrÃa ser removido en la sesión del 11 de agosto luego que la inflación se sitúe por debajo del 4% en forma consistente. No descarta que el cambio ocurra en julio, dada la evolución de la inflación y del tipo de cambio. Su lectura es que el tono del comunicado amplÃa un poco esa probabilidad. Una vez que se retire el sesgo al alza, el mercado podrÃa empezar a considerar la probabilidad de recorte de tasas, dice Sierra.