El valor de las organizaciones flexibles

Jose Luis Barroilhet consultor de Spencer Stuart. Responsable de las prácticas de RRHH y Life Sciences.

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¿Está usted interesado en tener un entorno laboral que le permita atraer y desarrollar mejor sus talentos? Entonces es hora de preocuparse de la flexibilidad de su estructura organizacional. Así como en el fútbol vemos equipos sencillos hacer campañas sorprendentes y otros equipos que tienen la fama, los jugadores y todo el apoyo, pero que no logran destacarse; las empresas y su manera de estructurarse pueden hacer toda la diferencia.

En las estructuras flexibles, muy propias de las empresas pequeñas, de la consultoría y los start-ups, las funciones y las responsabilidades están asignadas, pero no generan compartimentos estancos, sino que un conjunto de personas trabajando coordinadamente para un objetivo común. Existe una cierta duplicidad de roles y si bien cada miembro tiene un expertise particular, todos conocen y entienden de otras áreas.

Las ventajas de la flexibilidad son múltiples y se van sucediendo unas a otras, generando un círculo virtuoso. En primer lugar, se forjan líderes más integrales, con un conocimiento y entendimiento más amplio de la realidad de la empresa. Por consiguiente, son ejecutivos más promovibles y que fácilmente podrán asumir mayores responsabilidades dentro de la organización.

Esta posibilidad de ascenso y promoción hace que las organizaciones sean más atractivas y que, por lo tanto, sean capaces de atraer y retener mejores talentos. Se facilita y estimula el trabajo en equipo, generando un mayor sentido de pertenencia entre los empleados, ya que todos están más conscientes de su aporte e impacto en los resultados finales. El sentido de pertenencia aumenta el compromiso y, por lo tanto, la productividad. Asimismo, las empresas tienden a tomar mejores decisiones, dado que un mayor número de personas, más completas y globales, participa de ellas. Las renuncias, e incluso las simples ausencias en posiciones claves, no resultan traumáticas ni implican grandes pérdidas de valor para la organización. Los cambios en el entorno son desafíos a los que la organización se acomoda rápida y fluidamente.

¿Cómo aumentar su flexibilidad? Estructure el trabajo en equipo de manera que los ejecutivos estén expuestos y participen de las decisiones de otras áreas. Fomente la discusión y las instancias de apoyo entre las personas. Encomiende proyectos específicos a equipos multidisciplinarios. Asegúrese que exista más de una persona capaz de llevar a cabo las funciones más críticas. Contrate personas con la actitud correcta. Replique estas iniciativas en los distintos niveles.

Y un último consejo: no permita que los egos obstaculicen su trabajo hacia la flexibilidad. En los entornos flexibles los goles son de todos y son producto del trabajo de equipo y no de la genialidad de las “estrellas”. Probablemente encontrará en su organización personas que defenderán con celo su metro cuadrado, su fama y su ego, que no dejarán que la información fluya y se atribuirán todos los éxitos. No se detenga; con puras estrellas se podrá ganar un partido, pero no se gana el campeonato.

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