(El Mercurio).- Con la crisis europea acechando, las autoridades chinas deben lidiar con el difÃcil equilibrio de evitar un sobrecalentamiento de su economÃa sin llegar a ahogarla.
Luego de reportar un trimestre con un crecimiento explosivo de 11,9% (respecto de igual perÃodo del año anterior), que sembró preocupaciones sobre un posible descontrol macroeconómico, los últimos datos indican que la economÃa asiática podrÃa estar en proceso de desacelerarse, aunque de forma moderada.
La producción manufacturera en mayo mostró un ritmo de expansión bastante menor al esperado por el promedio del mercado. La encuesta oficial a gerentes de compras del sector industrial (PMI, por sus siglas en inglés) cayó a 53,9 puntos este mes, desde los 55,7 en abril. El promedio esperado por los analistas era de 54,4. Asimismo, un indicador similar realizado por HSBC y Markit Economics bajó a su nivel más bajo en el año.
“Las cifras son consistentes con el sentimiento general de que el ritmo del crecimiento manufacturero global se ha enfriado en algún grado”, afirma David Cohen, director para Asia de Action Economics.
De acuerdo a los analistas, la caÃda en los Ãndices industriales es producto de las medidas que el gobierno está tomando para evitar el sobrecalentamiento y de la crisis europea, su mayor mercado y que concentra el 20% de las exportaciones chinas.
Las cifras pusieron nerviosos a los inversionistas, debido a que la tercera economÃa del mundo podrÃa estar bajando el ritmo de manera más brusca que lo esperado. Esto sin contar con que los efectos de la problemática del Viejo Continente podrÃan aún estar por verse.
El gobernador del Banco Central de China, Zhou Xiaochuan, afirmó en la reunión del G-20 del fin de semana pasado que es muy pronto para que el impacto del problema de deuda en Europa se haya traspasado a su paÃs. Aunque prevé que su efecto será acotado, Zhou considera que “se verá como un proceso” y el coletazo llegará primero a los pedidos de exportación antes que golpear a la producción industrial.
Sin embargo, la desaceleración manufacturera podrÃa ser una buena noticia, ya que las autoridades chinas consideran que el mayor riesgo viene de un sobrecalentamiento económico. Desde enero de este año que el Ejecutivo está tomando medidas para restringir la demanda, lo que ha puesto nervioso al mercado por el posible alcance de la intervención.
“El último dato de PMI aumenta la esperanza de que China pueda conseguir un aterrizaje suave sin necesidades de medidas de polÃtica económica excesivamente drásticas”, señala Alicia GarcÃa-Herrero, economista jefe de Análisis de Emergentes del BBVA. David Cohen opina que los esfuerzos de Beijing por retirar algunas de sus medidas de estÃmulo y evitar el sobrecalentamiento están logrando su cometido y moderando el fuerte crecimiento experimentado en el primer trimestre.
“Las autoridades chinas han enfatizado que el retiro de las ayudas será gradual. La incertidumbre reciente en relación a la demanda global debido a la crisis de la Eurozona los deberÃa inclinar hacia un enfoque aún más paciente”, afirma Cohen.
Crecimiento sólido
Pese a los últimos datos industriales, la mayor parte de los analistas considera que el crecimiento de China seguirá siendo sólido en 2010 y descartan que la crisis europea produzca una recaÃda en su recuperación.
Tras llegar a un peak durante el primer trimestre de este año, con una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de 11,9%, desde el 6,2% que alcanzó en el mismo perÃodo de 2009, los siguientes meses deberÃan seguir mostrando una expansión, aunque con un ritmo más moderado.
Action Economics tiene una proyección de crecimiento de 10% en 2010, mientras que BBVA prevé una expansión del 9,8%. En la misma lÃnea, la semana pasada el primer economista del Banco Mundial, Justin Lin, situó sus perspectivas entre 9 y 10%. En 2009, el PIB chino aumentó 8,7%.
El gobierno chino busca activamente controlar la temida burbuja inmobiliaria
Uno de los principales objetivos de las medidas gubernamentales para evitar un sobrecalentamiento es la reducción de la creciente burbuja inmobiliaria.
Pese a que en abril los precios de las viviendas aumentaron 12,8%, las últimas cifras sugieren que las polÃticas de restricción al crédito estarÃan comenzando a lograr su cometido.
De acuerdo a Shanghai Securities News, en mayo las ventas de propiedades en Beijing cayeron 70% en relación a abril. Se estima que caÃdas similares ocurrieron en otras provincias, como el caso de Shanghai.
El auge inmobiliario en China es sin precedentes. De acuerdo a un reporte de Pivot Capital Management, el paÃs consume más cemento que el resto del mundo combinado. Asimismo, el gigante asiático produce más toneladas de hierro que la Unión Europea, Estados Unidos, Japón y Rusia juntos.
Efecto acotado en Latinoamérica
La posibilidad de que la economÃa china modere su expansión y crezca en torno a 9% tendrÃa un efecto acotado para la región, según indica Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody”s.
Sin embargo, si la desaceleración lleva al crecimiento chino por debajo de 9%, “incluso a niveles alcanzados durante la recesión global, cuando en algún momento llegó a marcar 7%, entonces sus efectos para América Latina serÃan más restrictivos en términos de crecimiento económico, ya que esto también afectarÃa a la recuperación de la economÃa mundial y sobre todo a EE.UU.”, afirma Coutiño.
Aunque Chile depende en gran medida de sus exportaciones de materias primas hacia el paÃs asiático, Coutiño afirma que el paÃs “ha retomado la senda de la expansión económica, fuertemente sustentada en la fortaleza de su mercado interno”.
En este sentido, espera que incluso con una desaceleración china, la economÃa chilena aún podrÃa mantener una dinámica de crecimiento alrededor de su potencial de 4,5% y 5% entre 2010 y 2011. El escenario contrario, que el gigante asiático se sobrecalentara, serÃa negativo, ya que forzarÃa al gobierno a una intervención más drástica, perjudicando la demanda por materias primas.
Los anuncios de Beijing
El gobierno chino ha tomado una serie de medidas para enfriar la economÃa y desinflar la burbuja inmobiliaria, lo que ha tenido un impacto en la Bolsa de Shanghai.
Fuente / El Mercurio