El Centro de Transición Energética UAI (Centra) y EDF Power Solutions Chile llevaron a cabo el seminario “El boom del Almacenamiento: desafíos y oportunidades”, un encuentro que reunió a representantes del sector público, privado y académico para discutir el crecimiento de la tecnología de almacenamiento de energía y su impacto en la matriz energética nacional.
El evento sirvió de marco para analizar los aprendizajes de la Cátedra de Investigación Industrial entre ambas instituciones y proyectar los pasos regulatorios y técnicos necesarios para gestionar esta nueva realidad.
Johanna Monteiro, jefa de la División de Mercados Eléctricos del Ministerio de Energía, destacó que el auge del almacenamiento no fue producto de un impulso regulatorio inicial, sino que se ha gestado de manera orgánica, impulsado por dos factores principales:
- Disminución del precio de la tecnología: La reducción en los costos de las tecnologías de almacenamiento ha hecho que los proyectos sean viables.
- Coyuntura de vertimientos: La necesidad de aprovechar la energía excedente, especialmente en la zona norte, ha impulsado la implementación de sistemas para almacenar en lugar de perder esa energía.
Monteiro también resaltó el esfuerzo regulatorio posterior, como la Ley de Almacenamiento de 2022 y la subsecuente reglamentación, que buscan ofrecer certeza de inversión a la industria.
Desafío de la estabilidad regulatoria
Claudio Seebach, moderador del panel y decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la UAI, refrendó la regulación como un “principal driver” del desarrollo industrial. Por otro lado, Gabriela Manríquez, directora de Quintanilla Abogados, coincidió y mencionó la seriedad del proceso regulatorio en Chile, que ha logrado un equilibrio entre el riesgo de mercado (que dificulta el financiamiento) y la certeza (como el modelo de tolling).
Sin embargo, Manríquez identificó un riesgo de competencia importante en la operación de descarga centralizada en el Coordinador. La clave radica en el cálculo de los costos de continuidad y el potencial uso estratégico de la declaración de costos variables por parte de actores relevantes del mercado, un patrón que ya se observó con las centrales térmicas.
Incertidumbres técnicas
Elías Valenzuela, Regulation Manager de EDF Power Solutions Chile, hizo un recuento histórico, recordando que, a pesar de las proyecciones tempranas de escasez de almacenamiento, las señales regulatorias correctas y la baja de costos tecnológicas hicieron innecesaria una licitación inicial.
Valenzuela abordó la problemática actual: el despacho de baterías se está adelantando en la operación real respecto a lo pronosticado. Esto se debe a que el costo variable de la batería se calcula como el costo de su carga (cercano a cero en horas solares), y no como un costo de oportunidad. Esta situación puede provocar “piques de precios” no previstos y afectar la disponibilidad de la batería en la hora requerida.
Por otro lado, Alex Santander, gerente de Estudios de Generadoras de Chile, subrayó que el crecimiento acelerado de la tecnología genera presión al desplazar atributos de seguridad que ofrecían centrales convencionales. Para él, el desafío central es implementar el concepto de costo-oportunidad y desarrollar las herramientas automáticas necesarias para gestionar de manera eficiente cientos de baterías, un problema que es técnico, pero también de procedimientos.
Mix de tecnologías
El panel abordó además en la necesidad de un mix tecnológico que no dependa de una “bala de plata” única. Ángela Flores, académica de la Universidad de Chile, enfatizó que la transición a un sistema más renovable y los efectos del cambio climático harán que el mix energético siga evolucionando.
Flores destacó que, si bien las baterías de corta duración son el punto de partida, se necesitarán otras formas de almacenamiento a largo plazo, como el hidrógeno verde o el uso de embalses e hidroeléctricas, para suplir la energía en períodos de mayor estrés o sequía.
Además, resaltó que se deben revisar las señales regulatorias, como el pago por potencia, para diferenciar la capacidad de almacenamiento según su duración (ej: 5 horas vs. 10 horas), asegurando que los números se basen en un modelo que refleje las necesidades futuras del sistema.
Asimismo, Francisco Muñoz, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, agregó a lo dicho en su presentación inicial que no se puede esperar una “certeza absoluta” en el diseño de mercado y que la clave es construir políticas públicas basadas en ciencia y evidencia, y hacerlo de manera colaborativa entre los distintos actores.