El combate al cambio climático representa una serie de desafÃos y oportunidades para la industria minera global, que trabaja en incrementar la producción de los denominados minerales crÃticos, y a la vez, busca reducir el impacto de sus operaciones en los ecosistemas.
Asà lo manifiesta Afonso Sartorio, socio lÃder MinerÃa y Metales de EY Latinoamérica, en entrevista con MINERÃA CHILENA, quien recalca la relevancia de la certidumbre y la claridad normativa para la materialización de los nuevos proyectos.
¿Qué desafÃos y oportunidades representa la demanda de minerales crÃticos para el sector minero?
El aumento en la demanda de minerales crÃticos abre oportunidades para nuevas inversiones y flujos de ingresos para las empresas mineras. Para aprovechar la oportunidad, las empresas están revisando sus porfolios para enfocarse en commodities prometedoras y diversificar riesgos; desarrollando nuevos productos, como minerales y materiales “verdesâ€; extendiendo su alcance en la cadena de valor a través de asociaciones con clientes y proveedores; e innovando en técnicas de extracción y procesamiento. Estas oportunidades están presentes en paÃses como Chile, rico en minerales crÃticos como el cobre y el litio.
En cuanto a los desafÃos, uno importante es el desarrollo de nuevos proyectos y la expansión de los existentes en cumplimiento con criterios de sostenibilidad. Para tanto, las nuevas inversiones y operaciones existentes necesitan minimizar impactos en emisiones, agua y consumo de energÃa; por lo que las aprobaciones de permisos relacionados se están volviendo más rigurosas y, en muchos paÃses, más demorosos. Como resultado, atraer inversiones en mercados de capital con opciones más amplias está resultando ser un desafÃo. Promover un impacto social positivo, en forma de contribuciones sostenibles a los territorios; y desarrollar nuevas capacidades, como infraestructura, mano de obra y tecnologÃas, son otros elementos que las empresas mineras deben tener en cuenta.
Navegar estos desafÃos para aprovechar las oportunidades requiere colaboración entre el Gobierno, la industria y las demás stakehoders para promover una gestión responsable de los recursos y el desarrollo socioeconómico.
¿Cuánto podrÃa crecer la demanda de cobre en los próximos años? ¿Qué se requiere para reducir la brecha entre la oferta y la demanda?
Se espera que la demanda de cobre continúe creciendo en los próximos años, impulsada por varios factores como proyectos de energÃa renovable (particularmente eólica y solar), producción de vehÃculos eléctricos, urbanización, desarrollo de infraestructura y digitalización (incluyendo redes 5G y mejoras en la red eléctrica). Las estimaciones varÃan, pero, según algunas proyecciones de la industria, la demanda global de cobre podrÃa aumentar aproximadamente entre un 2% y un 3% anualmente durante la próxima década, alcanzando de 30 a 35 millones de toneladas en un horizonte de 10 años.
Para reducir la brecha entre la oferta y la demanda de cobre, se requieren algunas acciones. La inversión en exploración y desarrollo es una prioridad, para renovar el portafolio de proyectos. Pero eso solo no resultará en más producción si las empresas y los gobiernos no abordan la necesidad de acelerar el ritmo de aprobaciones e implementación de proyectos, lo que requiere procedimientos ágiles para permisos y una ingenierÃa ágil para la implementación y puesta en marcha de los proyectos.
Los aumentos de productividad son también fundamentales para mejorar la vida útil de la mina y las tasas de recuperación en un escenario de disminución de leyes. Como ejemplos, la implementación de tecnologÃas mineras avanzadas, como perforación automatizada y vehÃculos autónomos, puede mejorar la eficiencia, la productividad y la seguridad en las operaciones de extracción de cobre. Además, iniciativas conjuntas entre competidores y gobiernos también pueden beneficiar al sector en temas como tecnologÃa, desarrollo laboral, infraestructura y economÃa circular.
Desde el extranjero, ¿qué imagen tiene la industria minera chilena, como principal productor de cobre?
La industria minera chilena a menudo es vista con admiración por sus significativas contribuciones al suministro global de cobre. Además de sus vastas reservas, Chile es percibido como un paÃs que alberga empresas eficientes desde las perspectivas de la producción, tecnologÃa y rendimiento financiero.
Sin embargo, la industria también es examinada por su impacto ambiental y social, especialmente, en lo que respecta al uso del agua y las relaciones con las comunidades.
Desde una perspectiva polÃtica y regulatoria, Chile es conocido por su entorno relativamente estable y su apoyo para las actividades mineras. Esta visión ha sido cuestionada debido a incertidumbres en años recientes, pero avances como los acuerdos en cuanto a polÃticas de litio y royalties, aunque en formatos no totalmente favorables para las inversiones privadas, han sido recibidos positivamente por la comunidad minera. Claridad y certidumbre son cruciales para inversiones a largo plazo.
¿Cómo pueden las empresas equilibrar la necesidad de aumentar la producción minera y reducir su huella ambiental?
Se podrÃan implementar una variedad de estrategias para abordar esta preocupación. La inversión en nuevas tecnologÃas y modelos operativos es crucial, tanto para aumentar las tasas de recuperación y el rendimiento de la producción; asà como para optimizar el uso de energÃa y agua, reducir huella de carbón, implementar gestión de residuos y proporcionar seguridad operativa para los trabajadores.
También se necesitan planes a largo plazo para permitir acciones adecuadas a través del ciclo de vida de los proyectos mineros, orientados hacia un desarrollo comunitario sostenible y en preparación para el cierre de la mina: elementos fundamentales para un impacto neto positivo de la minerÃa. En este sentido, establecer marcos integrados para la gestión ambiental y adherirse a estándares reconocidos internacionalmente puede ayudar a las empresas mineras a mejorar continuamente sus prácticas.
Al integrar estas estrategias en sus operaciones, las empresas mineras chilenas pueden equilibrar eficazmente la necesidad de aumentar la producción con el imperativo de reducir su huella ambiental, contribuyendo a la sostenibilidad a largo plazo de la industria, las comunidades locales y los ecosistemas.