En varias ocasiones he oÃdo lamentarse a los chilenos porque gran parte de la producción nacional de cobre se exporta como concentrado. ¿No serÃa mejor para Chile si estos recursos fueran fundidos y refinados en el paÃs, creando empleos y valor agregado para la economÃa local? ¿No se beneficiarÃa el paÃs de polÃticas del Gobierno que alienten o promuevan que las mineras de cobre en Chile fundan y refinen su producción antes de exportarla como concentrados?
El deseo de contar con polÃticas públicas para fomentar la elaboración nacional de productos minerales, por supuesto, no se limita a Chile. Esto se puede encontrar en casi todos los paÃses productores de minerales. Hace poco asistà a una conferencia en Cartagena, Colombia, donde los funcionarios del Gobierno de Colombia, Canadá y otros paÃses hablaron con pasión a favor de los incentivos públicos para fomentar una mayor elaboración en el paÃs en los negocios de energÃa y recursos minerales. A pesar de su amplio atractivo, sin embargo, las polÃticas públicas a favor del procesamiento de cobre y otras materias primas minerales son difÃciles de defender.
Si la fundición y refinación en Chile fuera rentable, no habrÃa necesidad de polÃticas públicas, las empresas mineras tendrÃan todos los incentivos que necesitan para el tratamiento de su concentrado de cobre en Chile. El hecho de que no se hayan instalado nuevas fundiciones y refinerÃas en los últimos años en el paÃs refleja el hecho de que estas inversiones no son rentables. Esto es en gran parte porque la fundición y refinación son en realidad negocios distintos de la minerÃa y el procesamiento mineral, a pesar de que ambos conjuntos de operaciones son parte del proceso del cobre. Extracción y tratamiento dependen fundamentalmente de la disponibilidad de minerales a bajo costo, mientras que la fundición y la refinación constituyen un negocio altamente demandante de energÃa e intensivo en capital. Además, algunos paÃses consumidores de cobre, en particular China y Japón, subsidian la fundición y refinación de la industria mediante la imposición de aranceles más bajos sobre los concentrados de cobre refinado.
Todo esto significa que Chile puede promover la fundición y refinación doméstica sólo si está dispuesto a subsidiar estas actividades. Esto serÃa asà si incluso el Gobierno tuviera que exigir a las empresas mineras fundir y refinar el cobre antes de exportarlo. Tal restricción aumentarÃa el costo de la producción nacional, lo que en esencia serÃa un tipo de impuesto que el Gobierno pondrÃa en lugar de percibir recursos adicionales.
Un observador informado podrÃa preguntarse por qué el Gobierno habrÃa de seleccionar el negocio de fundición y refinarÃa para ser objeto de subsidios simplemente por el hecho de ser una actividad dentro de la cadena de la minerÃa del cobre. ¿Por qué no subsidiar a otros sectores que son más intensivos en mano de obra, si el trabajo es la principal preocupación; o más sofisticados si se quiere privilegiar el desarrollo de una fuerza de trabajo con altas competencias; o más en sintonÃa con las ventajas comparativas naturales del paÃs o de las necesidades internas, si las divisas constituyen un tema importante; o más intensivos en investigación y desarrollo, si la mejora de la capacidad cientÃfica y tecnológica es un objetivo nacional; o más sustentable si la calidad del medio ambiente es importante?. Aún más, ¿por qué subsidiar este negocio en lugar de subsidiar los bienes públicos, como la educación, la salud pública, la infraestructura y todas las actividades que el sector privado no va a financiar?.
Una vez que las polÃticas públicas para promover el procesamiento minero aguas abajo se ven de una manera más completa, pierden rápidamente su atractivo. Si el apoyo del Gobierno es necesario para promover nuevas inversiones en la fundición y refinación en Chile, ese apoyo es capaz de destruir en lugar de crear riqueza para el pueblo chileno. El Gobierno de Chile es digno de elogio por su persistente resistencia a este tipo polÃticas.
John Tilton es profesor de la Cátedra de EconomÃa de Minerales del Departamento de IngenierÃa de MinerÃa de la Escuela de IngenierÃa, Pontificia Universidad Católica de Chile. Asimismo, es research professor en economÃa y negocios, y profesor emeritus de la Colorado School of Mines.