(La Tercera) Finalmente, 819 indicaciones recibió el proyecto de reforma laboral. Ayer, la Comisión de Trabajo de la Cámara Baja inició su análisis en particular con la aprobación de los artÃculos que no recibieron modificaciones. Pese a la cantidad de cambios propuestos, desde el oficialismo no descartaron avanzar con más ajustes.
“De acuerdo al procedimiento, en el Congreso hay un perÃodo que se abrió y que se venció ayer (lunes). Pero hay espacios que podrÃan eventualmente (abrirse), depende de lo que se resuelva a nivel de comisión, “señaló la ministra del Trabajo, Javiera Blanco.
En la misma lÃnea, el presidente de la Comisión de Trabajo, Lautaro Carmona (PC), aseguró que “existe la posibilidad de que el gobierno acoja algunos puntos, los haga propios y presente nuevas indicaciones”. El diputado y presidente del PS, Osvaldo Andrade, destacó la corrección que el gobierno hizo a las sanciones sindicales, asà como la simplificación del proceso de negociación colectiva.
Sin embargo, señaló que persisten diferencias. “Está el tema de la negociación supraempresa, que el gobierno repuso, pero que mantiene su carácter voluntario. Algunos planteamos que tenga carácter obligatorio vinculanteâ€, puntualizó.
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Aunque valoraron varios cambios -como la adecuación de multas por prácticas antisindicales según tamaño de la empresa-, en el sector privado subrayaron que el proyecto apunta fundamentalmente al fortalecimiento de los sindicatos y desatiende medidas para elevar la productividad.
El presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Alberto Salas, sostuvo que “nos preocupa principalmente que se elimine la condición pacÃfica de la huelga; que se elimine la potencial sanción de pérdida de fuero a aquellos dirigentes sindicales que hayan ejercido la práctica desleal del uso de la fuerza moral o fÃsica; que no se ponga fin al sindicato del dÃa después; y que, en el caso de los servicios mÃnimos, se baje el estándar en la definición de éstos”.
Respecto del menor plazo de vacancia -que bajó de un año a siete meses-, Salas afirmó que “serÃa positivo que las pymes se puedan adecuar con tiempo a los cambios, y por eso, un plazo de alrededor de un año nos parece prudente”.