Gonzalo García (Fortinet): “La industria sabe que la resiliencia del sistema eléctrico se ha convertido en un objetivo estratégico”

En entrevista con Revista ELECTRICIDAD, el ejecutivo aborda los desafíos que enfrenta el sector ante la expansión de la IA, el aumento del consumo eléctrico y la necesidad de avanzar hacia arquitecturas digitales seguras.
Gonzalo García (Fortinet): “La industria sabe que la resiliencia del sistema eléctrico se ha convertido en un objetivo estratégico”

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El vicepresidente de Ventas de Fortinet para América del Sur, Gonzalo García, visitó Chile para participar en la III Conferencia Internacional de Ciberseguridad e Infraestructura Crítica Eléctrica, organizada por el Coordinador Eléctrico Nacional junto a Fortinet.

En conversación con Revista ELECTRICIDAD, el ejecutivo abordó los desafíos que enfrenta el sector energético frente a la expansión de la inteligencia artificial (IA), el aumento del consumo eléctrico y la necesidad de avanzar hacia arquitecturas digitales seguras y resilientes.

Durante su exposición, titulada “Construyendo la resiliencia del sector eléctrico: Zero Trust y AI como habilitadores del salto de HMI a MMI”, García destacó cómo la cooperación entre algoritmos y sistemas automatizados será clave para garantizar la estabilidad de las redes eléctricas en un escenario donde la demanda energética crece aceleradamente, impulsada por la digitalización y la IA.

¿Qué lo llevó a plantear que la resiliencia del sistema eléctrico depende cada vez más de la colaboración entre máquinas y no sólo de la supervisión humana?

Es una tendencia en todo tipo de procesos que requieren manejar un buen volumen de información y tomar decisiones a alta velocidad, que los sistemas de evolución de machine learning y los sistemas de agentes empiezan a mostrarse como una solución. Entonces, es un punto a tomar en cuenta en lo que es el sector eléctrico en particular.

Es algo que estoy viendo desde hace tiempo, porque al final del día es importante esta reflexión: la IA es una nueva disrupción tecnológica. Si miramos a lo largo de la historia de la Humanidad, después o detrás de cada gran disrupción tecnológica siempre estuvo asociado el factor energético como habilitador. Por ejemplo, la Revolución Industrial vino porque la máquina tomó gran parte del lugar del operario, pero esa máquina había que energizarla, y en su momento esa energía pudo haber sido el carbón.

En este momento, la IA es uno de los grandes demandadores de energía, por lo que la resiliencia del sector energético pasa a ser un factor clave para esta nueva disrupción. En materia de ciberseguridad, cuando incorporas IA a la tecnología de operaciones, disminuyes drásticamente el tiempo medio de detección —de días o meses a horas— y también el tiempo medio de recuperación.

La cooperación entre lo que es la evolución del HMI (Human Machine Interface) y los sistemas automatizados, más temprano que tarde, tiene sentido que sea un algoritmo el que esté a cargo de eso, aunque siempre con supervisión humana.

Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), los centros de datos consumen actualmente unos 415 TWh al año, alrededor del 1,5% del consumo global de electricidad. Para 2030, ese consumo podría más que duplicarse hasta aproximadamente 945 TWh, con la parte atribuible a IA estimada en 200-400 TWh.

Este crecimiento obliga a que cualquier estrategia de resiliencia eléctrica considere no solo la generación y modernización de la infraestructura, sino también la seguridad, la eficiencia y arquitecturas preparadas para agentes automatizados.

Para poner un ejemplo concreto, OpenAI anunció la construcción de un centro de datos de medio TWh en la Patagonia, lo que equivale al consumo de 500 mil hogares y en superficie a 10 estadios de Boca Juniors. ¿Cómo no mirar la importancia del sector eléctrico en este contexto? Por esto, es fundamental comenzar a generar conciencia.

Como chilenos, deben estar muy orgullosos de contar con un organismo que regula normas internacionales. En mis reuniones en el país, he visto que las compañías del sector energético están invirtiendo mucho en ciberseguridad, impulsadas por una regulación que exige adherencia a estándares internacionales. A nivel regional, Chile está sacando una gran ventaja normativa. Cuando la regulación es mandatoria, la inversión se facilita. Además, organismos como el BID están financiando programas de digitalización coherentes con la importancia de la resiliencia y la ciberseguridad en el sector eléctrico.

En su reciente columna de opinión menciona el crecimiento del consumo eléctrico impulsado por la IA y los centros de datos. ¿Cómo debería prepararse América Latina ante esta nueva demanda energética?

En lo que a ciberseguridad se refiere, será necesario evaluar esa demanda y con qué matriz energética será suplida. Pero independientemente de eso, va a requerir nueva infraestructura. Muchas veces, cuando se genera un proceso, se diseña y luego no se actualiza en 20 o 30 años, lo que es normal.

Por eso, es una buena noticia que si se prevé una demanda alta —y considerando la convergencia entre OT y IT—, desde el diseño de esa infraestructura se incorpore el concepto de ciberseguridad. Dentro de todos los paradigmas disponibles, el que mejor aplica es el Zero Trust.

Necesitamos saber que si alguien se conecta, es quien dice ser y mantiene una postura segura en el tiempo. Zero Trust viene acompañado de segmentación, microsegmentación y la capacidad de aislar un proceso en caso de contingencia, de modo que el resto siga operando. Es muy importante concientizar a la industria, sobre todo si sabemos que la demanda energética crecerá a gran escala.

Un esquema de Zero Trust requiere inversión, dependiendo del tamaño de la infraestructura. Es un framework a seguir y un concepto que debe imperar. La tecnología del sector eléctrico está pensada para la resiliencia operativa, pero la ciberseguridad no formaba parte de su diseño original hace 20 años. En ese tiempo, el paradigma era aislar los sistemas para mantenerlos seguros. Eso ha evolucionado: ahora es necesario aplicar nuevas formas de protección, y las ampliaciones de capacidad energética representan una oportunidad para hacerlo desde el diseño.

¿Cree que América Latina está avanzando al ritmo necesario en materia de digitalización y ciberresiliencia energética?

América Latina venía un poco lenta, quizás porque invertir en infraestructura eléctrica implica grandes costos y porque la generación y transmisión están muy reguladas.

Sin embargo, hoy está surgiendo un nuevo concepto: el de los prosumidores, es decir, productores y consumidores. Grandes usuarios de energía comienzan a generar su propia electricidad y, cuando tienen excedentes, pueden aportar al grid. Esto puede acelerar el proceso de modernización y resiliencia del sistema.

En este contexto, es importante volver a plantearse qué paradigma de seguridad se adoptará: ¿podemos confiar en esa energía eléctrica? Es una pregunta que deberíamos comenzar a hacernos, considerando estándares tanto de seguridad eléctrica como de ciberseguridad.

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