(Pulso) El invitado sorpresa de 2017 fue sin duda el comportamiento del precio del cobre. Es que el incremento del metal rojo que pasó de US$2,53 por libra a US$3,25 la libra, lo que se traduce en un alza de 30,1%, no estaba en el escenario ni de las más optimistas proyecciones. Y es precisamente este aumento el que permitirá amortiguar el deterioro fiscal que desde 2012 se venÃa profundizando. De esta manera, el cierre del déficit fiscal efectivo el año pasado serÃa de -2,6% del PIB, levemente inferior al -2,7% proyectado por el Gobierno.
El empeoramiento de las arcas fiscales comenzó en 2012. Ese año, la cifra marcó un 0,6% del Producto. Luego, en 2013, el registro fue de -0,6%. Durante el primer año del segundo gobierno de Michelle Bachelet el déficit alcanzó el -1,6%. En 2015 llegó a -2,1%, para finalmente quedar en 2016 en -2,7%.
¿Pero qué hay detrás de esta mejor perspectiva? La mayor recaudación de la minerÃa tributaria impulsada, principalmente por el mejor precio del cobre, serÃa la principal explicación de este menor déficit. No obstante, también dentro de los antecedentes asoma la moderación del gasto público que ejerció el Gobierno durante el segundo semestre del año pasado, arrastrado por la menor ejecución de la inversión pública.
En ese sentido, el economista de Santander, Ãlvaro González, puntualizó que “los mayores precios del cobre han jugado un papel relevante para que el déficit fiscal dejara de deteriorarse, ya que gran parte del reciente dinamismo de los ingresos se explica por un aumento de la recaudación tributaria de la minerÃa privada y los aportes de Codelcoâ€.
Con respecto a la importancia que tiene el precio del metal en la disminución del déficit fiscal en 2017, la académica de las Universidad de Los Andes, Cecilia Cifuentes, explicó que “el factor principal es el cobre, porque si se analiza el resto de los ingresos no asociados a la minerÃa se habrÃa obtenido un deterioro mayorâ€. Para la experta, el incremento del valor del cobre podrÃa incluso llevar a que el déficit sea de -2,5%.
Cristóbal Gamboni, economista de BBVA, prevé un déficit fiscal efectivo de -2,6%. En este contexto, el experto explicó que el aumento de “los ingresos se podrÃan dividir en dos: el primero ligado a los ingresos extraordinarios que recibió el fisco por el FUT histórico, y el segundo, por el precio del cobreâ€.
Los expertos concuerdan que el resultado del balance efectivo viene por parte del nivel del aumento de los ingresos que ha reportado el fisco. Esto dado que, según explican los economistas, los gastos también aumentaron en el 2017, por lo que el factor clave de la disminución del déficit fiscal se deberÃa esencialmente al valor que tuvo el cobre durante el año.
En esa lÃnea, Carolina Grünwald, de Libertad y Desarrollo (LyD), añadió que la deuda bruta también proyecta un aumento importante hacia 2017. Además del buen precio del cobre, la economista estima que los ingresos de la recaudación por la reforma tributaria colaboraron en el freno de la profundización del déficit fiscal.
Perspectivas
Para este año el Gobierno prevé que el déficit fiscal efectivo se ubique en -1,9%, levemente menor a la estimación que tiene Santander.
En este punto, González subrayó que su proyección se sustenta en base a que “los ingresos fiscales crecerán 6%, gracias al mayor crecimiento de la economÃa, una recuperación de la base tributaria, un precio del cobre promedio de US$2,95 la libra superior al de 2017 y al alza del impuesto de primera categorÃa que sube de 25% a 27%.