No sólo los vehÃculos eléctricos en sà impulsarán la demanda de cobre a futuro. También jugará un rol la infraestructura de carga asociada a la electromovilidad, pues se necesitará más equipamiento en casas, oficinas, autopistas, todo lo cual terminará impactando favorablemente el consumo de metal rojo.
Asà lo planteó la directora analista en Investigación de EnergÃa de Navigant Research, Lisa Jerram, en el panel sobre los temas claves relacionados con la demanda futura de cobre, en el segundo dÃa de la Conferencia Mundial del Cobre. La especialista se refirió a las oportunidades que la electromovilidad otorga a la demanda del metal rojo, destacando lo que involucra a la carga y a la infraestructura del mercado de vehÃculos eléctricos (VE). “Después de 2030 habrá una expansión notoria de vehÃculos eléctricos y, con ello, habrá equipos de carga en casas, oficinas y hasta en autopistas”, observó.
El factor agua y el de la energÃa también fueron mencionados entre los temas claves. Krystyna Dawson, gerente de Negocios de BSRIA WMI, hizo mención a la disponibilidad de agua para los procesos de la industria y cómo la energÃa puede cambiar la tendencia en la demanda de cobre.
Otro de los temas abordados fue el plomo, respecto del cual el director de la Unidad de Negocios de Riesgos Sistemáticos de Fraunhofer Institute, Luis Tercero, sostuvo que hay aleaciones que necesitan este elemento. “Si se restringiera el uso del plomo podrÃa afectar la demanda de latón”, que es la aleación entre cobre y zinc, más otros compuestos.