(El Mercurio) Más que una solución, la última alternativa. Es que la escasez de agua, un elemento imprescindible para el desarrollo minero, ha llevado a que este sector haya intensificado sus inversiones en desalar agua del mar para el uso en sus faenas.
Según datos de Cochilco, en los próximos seis años este tipo de recintos diseñados para la minerÃa se multiplicarán por cinco, sumando una capacidad de desalación de más de 3.700 litros por segundo, 160% más que la que hoy está en funcionamiento.
Sergio Hernández, vicepresidente ejecutivo de Cochilco, explica que esto ha llevado a que hoy el paÃs “tenga en carpeta 16 proyectos mineros que consideran, ya sea en niveles preliminares de evaluación como en construcción, el uso de plantas desaladoras o agua de mar directamente en sus procesos, para lo cual se tiene contemplada una inversión de US$ 10 mil millones, aproximadamente a 2025”, equivalente a casi el 10% de la cartera de proyectos mineros.
La cantidad de plantas con esta tecnologÃa casi se triplicarÃa en ese perÃodo, pasando de las nueve que hoy están en operaciones a un total de 25.
De estas instalaciones, nueve estarán en la Región de Antofagasta, la principal demandante del recurso para el sector minero (ver infografÃa).
Esta inversión prevista va de la mano con las proyecciones que indican que el consumo esperado de agua fresca en la minerÃa hacia 2021 llegarÃa a un monto de 18 metros cúbicos por segundo, un tercio más que lo que se usa ahora.
“Actualmente, la minerÃa consume un 5% de la totalidad del agua fresca que demanda el paÃs, esto es un monto cercano a 12,5 metros cúbicos por segundo, lo que equivale al flujo del Canal San Carlos”, dice Ãlvaro Merino, gerente de Estudios de la Sonami.
Pero como el recurso es escaso y cada vez más difÃcil de conseguir, las mineras han debido además aplicar nuevas tecnologÃas para racionalizar su uso. “En este sentido, el sector minero entre el año 2000 y 2013 ha disminuido en un 48% el consumo por tonelada de mineral tratado en los procesos de concentración y en un 70% en el caso de los procesos hidrometalúrgicos”, dice Merino.
Recurso más seguro
Asà como el uso de agua de mar para las labores mineras se ha debido ir incrementando con el tiempo, la jugada también, reconocen en el sector privado, tiene sus costos, los que en parte se compensan con algo que no puede ofrecer el agua dulce natural: seguridad en el suministro.
El mayor costo de esta tecnologÃa no está en el proceso mismo, sino en que se necesita cuatro veces más energÃa para la impulsión del agua desde la planta de tratamiento al yacimiento que para la desalinización. Por ejemplo, según datos de la Sonami, el consumo promedio de energÃa de la minerÃa alcanzarÃa a 3,4 KWh/m3 de agua desalinizada, el que representa cerca del 80% del costo total de desalinización.
A ello, dice Ãlvaro Merino, se agrega la impulsión para llevar el agua a las faenas, que están, en promedio, a tres mil metros sobre el nivel del mar y a alrededor de 180 kilómetros de la costa, proceso que requiere de 14 KWh/m3.