(El Mercurio) Los proyectos estructurales de Codelco, que requieren una inversión de US$ 18 mil millones, son de tal magnitud y complejidad técnica, que su ejecución ha tomado más tiempo, pero no hay una decisión expresa de atrasarlos. El ex vicepresidente de desarrollo de la estatal, Juan Enrique Morales, hoy miembro de la mesa directiva de la corporación, lo explica: “En mi opinión, la mayorÃa de los proyectos estructurales de Codelco no han sido postergados, sino que su magnitud y el tipo de desafÃos que implican, porque cambian los fundamentos (de la extracción), los lleva a demorar más tiempo”.
El profesional precisa que de las cinco iniciativas catalogadas como “proyectos estructurales” -Chuquicamata Subterránea, Nuevo Nivel Mina de El Teniente, Desarrollo Futuro de Andina, RT Sulfuros y Rajo Inca-, las tres primeras imponen desafÃos inéditos en la minerÃa mundial y nunca, ninguna compañÃa, ha acometido obras tan complejas simultáneamente.
Detalla que innovaciones como la “minerÃa continua”, que implica automatizar y desarrollar la actividad sin interrupciones desde la roca al procesamiento -lo que aumenta la productividad global de la faena-, son autorÃa de Codelco y no se han hecho en otras partes del mundo. Este sistema productivo se prevé que se utilice en Chuquicamata Subterránea en 20 o 30 años más, asà como también en Andina y El Teniente en el futuro.
También con una mirada de largo plazo, proyecta que cambiará la fisonomÃa de las principales divisiones de Codelco y muchas pasarán desde la explotación a cielo abierto a operación subterránea, y viceversa. “Andina es uno de los yacimientos más grandes del mundo y tiene grandes perspectivas de futuro, puede durar cien años más (en explotación), y es lógico pensar que, en 30 años más, de cielo abierto pasará a mina subterránea”, ejemplifica. “Codelco no solo tiene las mayores reservas a nivel mundial, sino que tiene yacimientos que son de una magnitud que no está en otras empresas o en el mismo paÃs”, destaca.
Por lo mismo, el directivo estima que la estatal debiera seguir enfocada en producir cobre y que su diversificación debe venir a través de una incursión internacional para minimizar el riesgo. Considera que dada la expertise de Codelco en la extracción, podrÃa analizar convertirse en un proveedor de servicios mineros en otras latitudes, al estilo de lo que ha hecho la finlandesa Outokumpu.
Juan Enrique Morales recibió, la semana pasada, el premio Creación de Valor en MinerÃa Fernando Riveri, otorgado por la Universidad Adolfo Ibáñez, galardón que antes ha recaÃdo, entre otros, en el ex presidente ejecutivo de Codelco y Antofagasta Diego Hernández y en el actual timonel de la estatal, Nelson Pizarro.
Precio aumentará sobre US$ 2,5
Respecto de la cotización del cobre, señala que “el gran desafÃo de la industria minera es adaptarse a una situación de precios que podrÃa no cambiar significativamente”. Aunque el valor del metal rojo podrÃa subir, en su opinión personal y no como director de Codelco, considera que el cobre llegará a niveles máximos de US$ 2,5 a US$ 3 por libra. “No creo en valores sobre $3”, dice.
Y argumenta que si se analiza la trayectoria del valor del mineral a lo largo de la historia, se ve que hay largos perÃodos de bajos precios y que es “una excepción, una anomalÃa, el alto precio”.
Explica que solo hay cuatro perÃodos de boom en las cotizaciones: aquellas debidas a las dos guerras mundiales y el uso intensivo del mineral en armamentos; el despegue industrial de la posguerra en los 50 y 60, y la irrupción de China como comprador a escala global, que gatilló el llamado “súper ciclo” de los últimos años.
“¿El futuro? La minerÃa invisible”
Juan Enrique Morales dice que su “sueño” es que en el futuro se haga lo que él denomina “minerÃa invisible”: que ejércitos de microbios capaces de procesar cobre realicen la extracción del mineral, sin extracción de roca ni tranques de relave, es decir, sin los impactos sociales y ambientales que tiene la actividad. Explica que esta forma de minerÃa, llamada biolixiviación o biominerÃa, empezó a probarse en los 80 en EE.UU. en las minas de uranio y hoy se testea en Codelco, en Radomiro Tomic. De hecho, hay antecedentes en la propia naturaleza de que esto se puede hacer: la planta de cacao extrae cobre de manera natural desde la tierra y por eso contiene dicho mineral.
Aunque hace décadas se conoce la potencialidad de estas bacterias “come-cobre”, opina que el desarrollo es lento porque nadie aún ha apostado masivamente por esta alternativa.