(El Mercurio) En menos de tres cuadras de la costanera sur de Antofagasta, en el sector de Jardines del Sur -uno de los más lujosos de la capital minera- hay al menos siete inmuebles con la leyenda “se arrienda” o “vende”, algo poco habitual para la ciudad nortina, que ostenta el récord de tener el mayor PIB per cápita del paÃs con cerca de US$ 37 mil, similar al de Japón, Italia o España.
En el otro extremo, al norte de la ciudad, desde hace unos meses es frecuente ver tractores o camiones con grúas, estacionados con letreros que dicen “disponible”, mientras sus choferes esperan en su interior que llegue alguna oferta de trabajo.
Si hace un año ver algo asà en la capital minera era casi imposible, ahora es más recurrente desde que el precio del cobre comenzó a bajar y al menos siete de los 16 grandes yacimientos de cobre que hay en la región tuvieron que aplicar planes de desvinculación y reducción de costos. De ellos, tres simplemente cerraron.
En un año el sector perdió cerca de 6.480 puestos de trabajo, según el INE, y por primera vez pasó a ser el segundo mayor empleador de la Región de Antofagasta después del comercio con 45 mil trabajadores.
Sin embargo, según la Federación Minera de Chile, multisindical que reúne a 18 sindicatos de la minerÃa privada, desde Arica hasta Antofagasta se han desvinculado a 2.800 trabajadores, la mayorÃa de la II Región, y cerca de 8.400 empleados contratistas, solo en la minerÃa privada.
Antonio Sánchez, director de la Cámara de Comercio de Antofagasta, agregó que “la industria minera significa el 70% del PIB de la región y su desaceleración está impactando en el resto de los sectores productivos, aunque eso aún no se ve reflejado en el desempleo porque hay una cifra cercana al 20,5% de trabajadores que proviene de otras regiones, lo que es casi una quinta parte del total de trabajadores locales”.
En la ciudad nortina el impacto de la desaceleración minera se está reflejando en el mercado inmobiliario, en las empresas proveedoras y ahora en el comercio. En el último año dos galerÃas comerciales cerraron y algunos pequeños locales dejaron de funcionar en el centro.
Roberto Illanes, gerente de Finning sucursal Antofagasta, el principal proveedor de equipos y maquinarias Caterpillar para la minerÃa, dice que “hace 20 años no se veÃa una desaceleración como la que está ocurriendo hoy, donde las ventas han sufrido una caÃda cercana al 20% y se espera que en 2017 recién comiencen a repuntar”.
Si hace dos años un arriendo partÃa desde los $350 mil, ahora se pueden encontrar departamentos desde $280 mil, aunque esto aún no se refleja en la venta de departamentos nuevos que son el 85% de los inmuebles disponibles en la ciudad. En 2015 subieron un 7% respecto al año anterior con un precio promedio para toda la ciudad de 4.259 UF.
“En nuestra región observamos que el ajuste de la inversión en el sector inmobiliario ya se hizo por parte de las empresas. Venimos con una ralentización de la economÃa desde el 2013. Ya en 2014 vendimos 1.300 viviendas menos y los actuales y futuros proyectos están disminuidos en su inversión en un 50%, debido a este escenario de disminución de ventas que en 2016 seguirá en la misma tendencia”, apunta Thomas Muller, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción Antofagasta.
En paralelo, la desaceleración minera también está afectando el mercado automotor con una caÃda en la comercialización cercana al 25%, cuenta Lucas Martinich, gerente zonal de Kaufman. En la hotelerÃa con un 13% menos de pernoctaciones en un año y en el tráfico aéreo del aeropuerto Andrés Sabella, el segundo con mayor flujo de pasajeros después del aeropuerto internacional Arturo Merino BenÃtez, con 42.623 pasajeros menos en el tramo Santiago-Antofagasta.