Antofagasta Minerals (AMSA) informó que las pruebas para lixiviar sus sulfuros primarios resultaron exitosas, lo que -destacan- que podrÃa repercutir positivamente en toda la industria.
Origen
En este contexto, desde AMSA, explican que hace casi 20 años, la mina de cobre Michilla, entonces propiedad de Antofagasta Minerals, comenzó a utilizar sales de cloruro para lixiviar sus sulfuros secundarios. El uso pionero de agua de mar en Michilla para sus procesos tenÃa un inconveniente: impedÃa la lixiviación bacteriana porque la alta concentración de cloro en el agua de mar habrÃa matado las bacterias.
Para solucionar ese problema, un equipo interno dirigido por Abraham Backit, desarrolló el proceso de Cuprochlor original, el que -según explica Backit- aglomera las partÃculas de mineral -particularmente finas en el caso de Michilla- en un material poroso pero manejable que luego puede lixiviarse en pilas.
De esta forma, la aglomeración se consigue mezclando el mineral y la solución de lixiviación con sales de cloruro y ácido sulfúrico, los cuales reaccionan para formar una pasta parecida al yeso.
Backit señala que “era una idea completamente nueva y dimos con ella porque estábamos buscando una solución para una mina que producÃa mucho material fino”.
Asimismo, desde la compañÃa señalan a través de su sitio web que, a lo largo de los años, el proceso se fue perfeccionando y llegó a ofrecer tasas de recuperación de alrededor del 90%.
Sulfuros primarios
Para AMSA surgió una nueva pregunta: si la lixiviación con cloruro funciona para los sulfuros secundarios, ¿podrÃa funcionar también para los sulfuros primarios? Lo anterior tendrÃa repercusiones mucho más amplias, según la compañÃa. Los sulfuros primarios son abundantes -explican- y, a pesar de los esfuerzos en toda la industria, aún no se habÃa encontrado una forma de lixiviarlos de forma económica.
En respuesta, el equipo de Antofagasta inició una serie de pruebas, ajustando las distintas variables -como la temperatura, las concentraciones de reactivos y el tamaño de las partÃculas- que intervienen en un proceso de lixiviación con cloruros y basándose en los aprendizajes de Cuprochlor para ver si se podÃa adaptar eficazmente a los sulfuros primarios.
La temperatura -revela AMSA- resultó ser una de las claves. Las pruebas -primero en el laboratorio y luego a escala semi-industrial- demostraron que, al elevar la temperatura de la pila de lixiviación a unos 30°, Cuprochlor-T funciona para recuperar cobre de los sulfuros primarios como la calcopirita.
La tecnologÃa se aplica actualmente a escala industrial, en una pila de 40 kt de sulfuros primarios que producen cobre en Centinela, replicando eficazmente los resultados a escala anteriores.
Backit precisa que “la innovación no son los reactivos; es el proceso en sÃ. Es como un rompecabezas y, si falta una pieza o no encaja, no funciona; la innovación es hacer que todas encajen”.
Liberar recursos “atrapados”
Alan Muchnik, vicepresidente de Estrategia e Innovación de Antofagasta Minerals, afirma que los resultados han sido “muy emocionantes“, ya que, hasta el momento, el Cuprochlor-T ha demostrado entregar tasas de recuperación superiores al 70% después de 220 dÃas de lixiviación. “Somos un actor muy bien posicionado para liberar el cobre de nuestros recursos de sulfuros primarios”.
En esta lÃnea, la compañÃa declara que los sulfuros primarios representan la mayor parte de los recursos mundiales de cobre y, en la actualidad, tienen que ser tratados en plantas concentradoras. Esto es costoso tanto en términos de infraestructura como de costes de operación, por lo que a veces se les llama recursos “atrapados”.
Muchnik afirma que “el potencial para incorporar esta tecnologÃa a nuestros planes de desarrollo es prometedor. Los sulfuros primarios se encuentran a mayor profundidad en los yacimientos de cobre y, a pesar de su abundancia, algunos no se explotan debido a que sus menores leyes no justifican el costo. Con este proceso de lixiviación eso podrÃa cambiar, porque las minas se beneficiarÃan al utilizar su actual infraestructura de electroobtención”.
Según explica Abraham Backit, el trabajo continúa para optimizar el proceso de Cuprochlor-T y, crucialmente, su costo. Uno de los focos de atención es la energÃa utilizada para calentar la pila. “Un siguiente paso es ver cómo Cuprochlor-T puede complementarse con otras tecnologÃas para recuperar subproductos además del cobre. Eso impulsarÃa su aplicación en minas en las que los subproductos representan una parte importante de los ingresos”.
Por su parte, Muchnik, señala que “la tecnologÃa está totalmente patentada y se está poniendo a disposición para nuestras operaciones para que la incorporen a su planificación a largo plazo. Su implementación será objeto de los correspondientes estudios de proyecto”.
Finalmente, Muchnik agrega que “esto abre oportunidades en todas nuestras operaciones, en particular donde tenemos actualmente o tendremos minerales de sulfuro primario, y capacidad excedente en las instalaciones de producción de cátodos existentes. Esperamos obtener cobre nuevo con Cuprochlor-T durante esta década”, concluye.