La importancia de entender a las personas

Jose Luis Barroilhet

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Si usted quiere ser un líder efectivo y tener al mejor equipo, una de las tareas más importantes que tiene por delante es la de entender bien cuáles son las motivaciones de cada uno de sus integrantes. Más allá de la posible amistad que pueda forjar con ellos, se trata de adquirir la información fundamental que usted necesita para organizar su empresa, para armar grupos de trabajo, para solucionar conflictos y, el tema que nos convoca, crear un ambiente de trabajo adecuado para desarrollar y retener talentos.

La primera sugerencia es que le dedique tiempo de calidad a la tarea de conocer y escuchar a cada uno. Las barreras son muchas, la dualidad con la que nos miramos, por ejemplo, como si la vida privada y la vida laboral fuesen dos compartimientos estancos, nos alejan de las buenas y francas conversaciones. Pero si no conocemos sus intereses, preocupaciones, aspiraciones e inquietudes, jamás podremos saber bien qué esperan de sus lugares de trabajo y, por lo tanto, no seremos capaces de mantenerlos satisfechos ni retenerlos en nuestra organización.

Lo segundo es iniciar estas conversaciones sin prejuicios e ideas preconcebidas de las personas. Oír sin juzgar. La diversidad de valores y criterios que encontrará en su organización puede sorprenderlo, pero las cosas cambian y el que sean distintas entre generaciones no implica necesariamente que sean peor. Un ejemplo, que puede chocar profundamente a las generaciones mayores, es la lealtad a la empresa, que ha dejado de ser un valor supremo y hoy está supeditada a la calidad de la relación de la empresa con las personas, es decir, al cumplimiento de cada una de sus expectativas.

Lo tercero es entender que los ámbitos a los que las personas otorgan importancia son diversos. No sólo se trata de sueldo. En la gente joven encontrará que el buen ambiente laboral tiene una importancia gravitante al momento de elegir y quedarse en sus empleos. Un buen jefe, un verdadero equipo, un ambiente en el que se sientan cómodos y acogidos, son claves. Valoran también los desafíos a los que pueden acceder, el prestigio o “marca” de la compañía, la experiencia multinacional y la calidad de vida. La remuneración, sin dejar de ser importante, queda sujeta a otras variables.

Lo cuarto es entender que las etapas de la vida van cambiando mucho los intereses de las personas. En los ejecutivos mayores, por ejemplo, el factor económico pasa a ser preponderante, ya que la mayoría tiene responsabilidades familiares y por lo tanto están dispuestos a hacer más sacrificios por una mayor compensación, estabilidad y desarrollo profesional.

Por último, me gustaría recordarle una definición que dice “justicia no es dar a todos por igual, sino dar lo que cada uno necesita”. Aléjese de todo lo que sea estándar, repetido, fijo y tradicional. Apueste por la innovación, la variedad y abra espacio a la posibilidad de elegir y cambiar de opinión. En la creatividad, la flexibilidad y la justicia, está la clave para que su organización tenga hoy y mañana los talentos que necesita.

Jose Luis Barroilhet es consultor de Spencer Stuart. Su área de experiencia es el mundo industrial con énfasis en la minería. También es responsable de las prácticas de RRHH y Life Sciences. Es ingeniero civil industrial de la Universidad Católica de Chile.

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