La nueva China, un dragón que aún es joven

Mirco Hilgers, socio Baker & McKenzie - Abogados

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Ritmos más lentos se espera para la nueva China de este decenio en curso, así se ha vaticinado, ya no será la explosiva y titánica aliada del consumo de commodities de los últimos años.

El resultado más temido es la baja progresiva de los precios y una estabilización de los mismos que probablemente excluyan los ‘grandes márgenes’ positivos de antaño al que ya se habían acostumbrado la mayoría de los actores en la minería del superciclo. Pero existe una realidad manifiesta, que es que los costos de producción actualmente están altos, dado la asimilación de la racha general de buenos precios de los metales y si esperamos que la producción industrial de China se ubique en promedios sobre los nueve puntos porcentuales, pareciere que estamos anticipando un escenario irreal en los tiempos que corren. Lo que parece más esperable es que China dada su actual inversión en infraestructura y el incremento del crédito interno, sostenga los precios durante un tiempo y podamos marchar acompasadamente a una transición a la baja y al equilibrio.

Ahora bien, es claro que el principal consumidor de commodities del mundo no dejará de serlo de la noche a la mañana, sin embargo la ralentización de su consumo al final del camino bajará el nivel de inversión, no de China que no se ha caracterizado en invertir en la minería local, sino de otros actores recurrentes como Canadá, Australia y Estados Unidos que utilizan la actual plataforma asiática para acceder a fuentes de financiamiento favorables.

En otras palabras si China sigue consumiendo otros seguirán invirtiendo, y eso no debería cambiar en un horizonte cercano. La pregunta de rigor es cuán preparados estamos realmente para enfrentar una baja de los precios de los commodities, una baja en la inversión en minería y un aumento en el stock de ciertos metales.

Da la idea que nuestra resistencia real es moderada, y que algunas faenas extractivas dejarán de ser eficientes rápidamente bajo un determinado rango de valor, siendo el ajuste de los costes un factor necesario y fundamental en el futuro si queremos seguir adelante de manera firme, de tal modo que bajar los costes de producción hoy nos permita resistir una caída de precios el día de mañana.

Parece oportuno destacar que detrás un aparente agotamiento de precios también puede hallarse una eventual recuperación y algunas interesantes oportunidades en el mercado local principalmente. Mucho de aquello que ayer estaba sobrevalorado y caro hoy recupera una cara más amigable para aquellos que no tienen un presupuesto tan holgado como para enfrentar precios burbuja, y por ello posibilita la entrada de nuevos (o viejos) actores al mercado minero en ‘verde’.

Al mirar un poco sobre la muralla china vemos otros consumidores que han aumentado su presencia a nivel mundial, india por ejemplo y su entrada en el mercado local será sólo cosa de tiempo. La tendencia natural es al equilibrio, la nueva China aún es joven y se está acostumbrando a su propio ritmo, dado lo anterior pese a su gran potencial, sufre los efectos de la transición hacia la madurez de su propio mercado interno.

Si en Chile queremos soslayar sus efectos deberemos acercarnos cada vez más al otrora dragón dormido y catalizar en mayor medida su entrada directa a nuestra industria extractiva, transformándolo en productor, consumidor y aliado a un solo tiempo, con todos los riesgos y desafíos económicos que ello involucra para un país pequeño y altamente dependiente de sus recursos naturales.

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