(BÃobio) A dÃas que se acabe el invierno 2020, temporada que trajo copiosas lluvias, el panorama de mega sequÃa – en el contexto de cambio climático – sigue sin mayores variaciones.
De acuerdo a cifras de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), junio y julio fueron los meses más lluviosos de los últimos 15 años a nivel nacional.
En concreto, el primero dejó un promedio de 30,2 milÃmetros y el segundo 60 milÃmetros de agua caÃda a lo largo del territorio.
No obstante, eso no fue suficiente para sacar al paÃs de la emergencia.
De acuerdo al Informe Climatológico Diario Nacional de este martes, 16 de las 20 estaciones que forman parte del reporte muestran déficits que van desde el 2,5% al 100%.
Según investigadoras de los programas Transdisciplinario en Medio Ambiente (Proma) y de Reducción de Riesgos y Desastres (Citrid) de la Universidad de Chile, lo anterior se enmarca dentro de los déficits de 20% a 30% registrados en las precipitaciones de cada año en la última década.
Desde el plantel superior afirmaron que aquello afecta directamente a 138 comunas entre las regiones de Coquimbo y Los Lagos.
“Este fenómeno se debe a la prolongada extensión temporal y espacial producto del descenso de lluvias y la disminución de los caudales en los rÃosâ€, explicaron a través de un comunicado.
“También se explica por los factores humanos, la dificultad de infiltración de aguas lluvias en las napas subterráneas, la construcción en cuencas y la errónea toma de decisiones con respecto al uso del agua disponibleâ€, añadieron.
Según datos entregados por la iniciativa “Escenarios HÃdricos 2030†de la Fundación Chile, el 44% de la responsabilidad recae en la deficiente gestión del recurso.
Contrario a la creencia popular, la minerÃa solo utiliza el 3%, por debajo del consumo humano, que se hace del 6%.
Es la agricultura la que consume la mayor cantidad del agua disponible en el paÃs: el 88% de ella.
“La falta de resguardo del patrimonio ambiental, la sobreexplotación y los problemas de accesos han generado un impacto social importante en términos laborales y calidad de vida de las personasâ€, lamentó Paulina Aldunce, académica de la Facultad de Ciencias Agronómicas y miembro de Proma.
“Los medios de subsistencia se encuentran relacionados al agua, generando problemas en la salud fÃsica y psicológica. Por ello, necesitamos un cambio más transformacional, que permita comprender que los desafÃos con este recurso hÃdrico no están solamente relacionados al tema de la disminución de las precipitaciones, sino también al consumo y administraciónâ€, añadió.