(La Tercera) Square Mile, en Amberes, Bélgica, es un conjunto de edificios de oficinas y tiendas. Grupos de hombres que hablan de negocios se congregan en las calles. Adentro se pueden encontrar diamantes en bruto.
La Promesa de Lesotho, una piedra de 603 quilates de la mina Letseng de Gem Diamonds, fue vendida por US$ 12,4 millones. Cortada en 26 piedras para un collar, está a la venta por unos US$ 75 millones.
Muchos cortadores y pulidores han dejado Amberes, pero cerca del 80% de los diamantes en bruto del mundo todavÃa pasan por esa ciudad. Este año, en particular, ha sido difÃcil, tanto para los mineros como para los diamanteros.
La crisis económica ha afectado la demanda de joyas, mientras que un menor financiamiento ha limitado la capacidad de los diamanteros para abastecerse de piedras en bruto. Según las estimaciones del Royal Bank of Canadá, los precios de diamantes en bruto han bajado entre 15% y 20% este año, tras un volátil 2011.
La industria se enfrenta a un perÃodo de grandes cambios. La creciente demanda de China, donde el porcentaje de novias que recibe anillos de diamantes aumentó de 1% a principios de 1990 a 31% en 2010, se traduce en perspectivas positivas.
Sin embargo, tanto BHP Billiton como Rio Tinto están tratando de vender sus minas de diamantes. Con un mercado cerrado y pocos grandes descubrimientos en las últimas dos décadas, los grupos mineros han tenido dificultades para aumentar sus participaciones. La industria representa menos del 1% del total de los beneficios mineros.
En paralelo, los minoristas de lujo y los joyeros buscan asegurar el suministro de piedras preciosas. Tiffany, por ejemplo, ha firmado acuerdos offtake con productores, contratos para comprar la producción de una mina. Y Harry Winston combina tiendas de joyerÃa de alta calidad con una participación de 40% en la mina Diavik, de Rio Tinto.
Jean-Marc Lieberherr, director comercial de la división de diamantes de Rio Tinto, lo explica: “Los mineros se están acercando a los minoristas y éstos se están acercando a los mineros. Estamos cada vez más cerca al consumidor finalâ€.
La minera lanzó recientemente una colección de joyas sustentables, poniendo a prueba el apetito de los clientes por los adornos con certificación ética y medioambiental.
La volatilidad en el mercado de diamantes en bruto es un fenómeno relativamente nuevo. Hasta 1999, De Beers, que representa cerca del 35% del mercado mundial de diamantes, dejó de comprar y comenzó a vender sus propias reservas de piedras por US$ 5 mil millones. Adoptó un modelo llamado “proveedor preferidoâ€, identificando a compradores de piedras en bruto. Pero el cambio a una industria basada en la demanda expondrÃa los precios a las mismas presiones económicas que otros productos básicos, causando volatilidad.
Fuente / La Tercera