(La Tercera) El temblor de 6,7° Richter registrado en Pisagua el 16 de marzo, seguido por uno de 6,3° en Iquique al dÃa siguiente, fueron el comienzo de la preocupación de la comunidad en las regiones XV y I, sensación que se ha ido acrecentando con el correr de los dÃas.
Este fin de semana, nuevos sismos se registraron en el Norte Grande. Uno de 6,1° el domingo produjo el corte de la electricidad y ayer otros cinco temblores durante la mañana terminaron por poner aún más nerviosos a muchos iquiqueños.
“No le tengo miedo a los temblores, sé lo que tengo que hacer porque vivo en un noveno piso. Pero claro que alguna gente se asusta y arranca al primer movimiento. Los niños en los colegios son la principal preocupación para quienes son papásâ€, relata Karla Miranda, abogada de Iquique que trabaja en Alto Hospicio. “Tenemos una muda especial en el trabajo para bajar por los cerros en caso de que pase algoâ€, explica la profesional.
Para Mitchel Cartes, intendente de Tarapacá, la comunidad está preparada y no ha dejado de hacer sus actividades: “Acá tenemos una cultura sÃsmica muy desarrollada después del terremoto de 2005 y en todas las casas hay un kit de seguridad y saben cómo evacuar en caso de emergenciaâ€.
Desde el 16 de marzo hasta anoche se han producido 412 sismos, nueve de ellos de mediana intensidad y 44 perceptibles por la población. “Los especialistas del Centro Sismológico Nacional nos señalan que esta frecuencia sÃsmica no corresponde a patrones habituales, por lo que se ha reforzado el monitoreo permanente y la coordinación con el sistema regional de emergenciaâ€, señaló Miguel Ortiz, jefe de Alerta Temprana de la Onemi.
El académico de la Universidad Arturo Prat, Manuel Olcay, máster en FÃsica e investigador en SismologÃa, dijo que el fenómeno “serÃa parte de un ciclo sÃsmico que responde a la acumulación de energÃa. Esa liberación de energÃa nos permitirÃa, eventualmente, estar un poco más tranquilos frente a la posibilidad de que se produzca un megaterremoto. Entre más energÃa se libera es mejorâ€.
La presidenta de la Cámara de Turismo de Iquique, Gloria Delucchi, dijo que la anulación de reservas es, hasta ahora, mÃnima. “No supera el 3% del total. La mayorÃa tiene comprados sus pasajes con antelación, por lo que creemos que recién podremos medir repercusiones durante Semana Santaâ€, argumentó.
Lo que sà ha crecido en las importadoras de la Zona Franca es la demanda por kits de emergencia, pilas, cargadores solares de celular, cocinillas y botiquines. “Decidà comprar una pequeña carpa y una radio a pilas, el resto ya lo tenemos. He gastado casi $ 80 mil en la última semana para un escape de emergenciaâ€, aseguró Carlos MartÃnez, quien vive en una zona inundable en el centro de Iquique.
En Arica, en tanto, los efectos sobre el turismo fueron más notorios. “Con el temblor del domingo la gente arrancó sin pagar. Los lunes, por lo general, atendemos entre 10 y 15 mesas a la hora de almuerzo, pero (ayer) sólo atendimos dosâ€, agrega Michelle Leiva, administradora del restobar Tuto Beach, el más concurrido del borde costero sur de Arica.
El fenómeno mantiene preocupado al rubro. “Es normal que haya una baja en las ventas por el fin del verano, pero con los sismos las cifras negativas crecieron. En los centros gastronómicos se registra una disminución del 25% y la ocupación hotelera sólo ha alcanzado un 35% en los últimos dÃasâ€, asegura el director de la Cámara de Turismo de Arica, Ricardo Jorquera, quien teme una disminución de los turistas en Semana Santa.