(El Mercurio) En la década pasada, el mercado mundial de uranio tuvo dos hitos que lo reordenaron. El primero ocurrió en 2007, cuando una inundación de una mina en Canadá en 2006 y la escasez de remanentes del mineral desde armas obsoletas hicieron escalar el precio hasta los US$137 por libra. De hecho, en el sector recuerdan al 2007 como el “año de la burbuja de uranio”. El segundo hito sucedió en 2009, cuando la ex república soviética de Kazajistán arrebató a Canadá el liderazgo mundial de producción.
Desde entonces, el mercado global ha movido los precios en torno a los US$40 por libra del metal, con Kazajistán como principal proveedor, seguido de Canadá, Australia y NÃger. Esos cuatro paÃses suplen el 71,3% de uranio del mundo, dicen los datos a 2011 de la Asociación Mundial Nuclear. Otros proveedores relevantes son Namibia, Uzbekistán, Rusia, Estados Unidos y China, que en conjunto proporcionan 22,5% al mundo.
En 2012, la producción global de uranio alcanzó el récord de las 55.700 toneladas, de acuerdo con estimaciones de la gigante estatal kazaja Kazatomprom. Kazajistán dominó el mercado con el 37% de participación, según las cifras actualizadas al año pasado. Este paÃs de Asia central produjo apenas 8.521 toneladas en 2008, pero en 2012 rozó las 21 mil toneladas. Sus autoridades proyectan que la cifra llegará a las 25 mil toneladas en 2015, y analistas prevén que hacia 2020 el número sea de 30 mil toneladas, gracias a la creciente productividad de sus 22 minas uranÃferas.
Demanda insatisfecha
El uranio es un metal presente en cantidades Ãnfimas en casi toda la Tierra. En algunos lugares, su mayor concentración ha permitido que se le explote comercialmente. Aunque suele relacionarse su uso con el enriquecimiento para fabricar bombas atómicas, se le emplea en forma primordial con fines pacÃficos para generar electricidad. Hay 434 plantas nucleares en el mundo, que en su mayorÃa operan con este metal o bien en ciclos mixtos con plutonio. Otras 66 plantas se agregarÃan en los próximos años, aunque persisten dudas tras el desastre nuclear de Fukushima, en Japón, y la decisión del gobierno alemán de cerrar sus reactores en las siguientes dos décadas.
Esas incertidumbres han hecho que los precios del uranio se mantengan estables en un margen bajo, pese a que la demanda supera la oferta. Tanto la aparición de nuevos yacimientos (sobre todo en Kazajistán) como la reutilización de uranio de otras fuentes han moderado cualquier nueva alza. Con excepción de la burbuja de 2007, los precios han tendido a mantenerse entre US$ 30 y US$ 40 por libra. Según proyecta el Fondo Monetario Internacional, hacia 2014 el valor deberÃa girar en torno a los US$ 40 por libra.
La alternativa a las emisiones de CO {-2}
Ante los temores de que el calentamiento global recrudezca, la Administración de Información de EnergÃa de Estados Unidos (EIA) proyectó dos escenarios alternativos que consideran que las autoridades apliquen costos extras a los productores de energÃa que generan más emisiones de dióxido de carbono (CO {-2} ) a la atmósfera. El primer escenario considera un costo fijo de US$ 15, y el segundo, uno de US$ 25, a partir de 2013, y con un incremento de 5% anual hasta 2035. En tal horizonte hipotético, dice la EIA, la generación térmica a base de carbón serÃa duramente afectada, pues bajarÃa desde el 38% de participación en la generación energética de Estados Unidos a 16%, en el escenario 1, y 4%, en el escenario 2. En cambio, la generación nuclear subirÃa desde el 18% actual a 27% en el escenario 1, y al 38% en el caso 2.
Por qué usar uranio
Los defensores del uso del uranio mencionan dos grandes caracterÃsticas que avalan esta opción.
La primera es que es un combustible limpio en cuanto a que prácticamente no genera emisiones de CO {-2} al ambiente, como sà lo hacen combustibles fósiles, como el petróleo y el carbón. No obstante, el peligro más evidente es la probabilidad de que exista un accidente que contamine con radiación el entorno, asà como los riesgos en el manejo de los desechos nucleares.
La segunda defensa es que el metal tiene un rendimiento energético muy superior a otros combustibles. Una pastilla de 5 gramos de uranio genera tanta energÃa como 480 metros cúbicos de gas natural, 807 kilos de carbón o 149 galones de petróleo, enumera la Asociación Mundial Nuclear.
La escasez del plutonio
Salvo en muy raras muestras, el plutonio no existe en forma natural en la Tierra. Su presencia proviene del mismo uranio. El plutonio fue utilizado en la bomba atómica sobre Nagasaki en 1945, y tras ello su uso militar ha ido decreciendo. No obstante, sà es usado en los reactores de energÃa de ciclo combinado, aunque los remanentes del desmantelamiento de las armas nucleares de la Guerra FrÃa están por extinguirse este 2013. De todos modos, paÃses como Corea del Norte han desarrollado su industria nuclear armamentÃstica sobre la base casi exclusiva de plutonio.
Fuente / El Mercurio