“En la transición hacia la minerÃa inteligente, las empresas deben desarrollar una visión digital clara, enfocada en el valor, y una hoja de ruta accionable que comenzará con una evaluación integral de la madurez digital y organizacional, para determinar las capacidades actuales de la empresa y las brechas a cubrir para llegar a su potencialâ€, afirma Paul Mitchell, lÃder global de EY en MinerÃa y Metales, a la hora de abordar uno de los principales temas que está encarando el rubro.
Asimismo, plantea que Chile sigue siendo uno de los destinos más atractivos para la minerÃa del cobre. Sin embargo, y retomando el punto inicial, advierte que la baja de productividad del sector genera una fuerte necesidad de adoptar un enfoque innovador, respaldado por tecnologÃas digitales.
En una reciente visita al paÃs efectuada por el ejecutivo, MINERÃA CHILENA tuvo la oportunidad de plantearle una serie de consultas respecto de cómo avizora el futuro de la industria. Estas fueron sus respuestas.
¿Cuáles son las principales variables externas que determinarán el rendimiento de la minerÃa global este año y en 2020?
El factor principal que están discutiendo en este momento los gerentes generales y los directorios es la licencia para operar, ya que la industria no lo está abordando de una forma suficientemente amplia y se ha evolucionado, más allá del enfoque en los temas ambientales, hacia las expectativas de resultados de valor verdaderamente compartido.
Ahora bien, hay un gran enfoque en reducir las emisiones de carbono; alinearse con la agenda verde cambiará la manera en que se ven las materias primas.
Alteraciones a lo largo de la cadena de valor, como en los clientes, activos y alteraciones económicas, también cambiarán la forma en que opera la minerÃa. Lo mismo la automatización y la electrificación, e impactarán también en los trabajos y competencias exigidas.
Históricamente, el sector se ha enfocado principalmente en inversiones en geografÃas de bajo riesgo. Aunque se espera que esta tendencia siga, los inversionistas también buscan asegurar activos de calidad en paÃses con perfiles de mayor riesgo.
Los costos en el sector son altamente susceptibles a presiones inflacionarias, con una fuerte presión ascendente en las remuneraciones.
Otro factor es la mayor complejidad de la minerÃa, ya que muchas minas de bajo costo agotan su mineral de calidad y manejan distancias mayores a las plantas de procesamiento, eliminación de agua y otras restricciones, que vienen con un costo superior.
¿Cómo analiza la posición competitiva de Chile en el contexto internacional, especialmente con respecto al cobre?
Sin duda, Chile sigue siendo uno de los destinos más atractivos para la minerÃa de cobre. El futuro aumento en la demanda del metal, de vehÃculos eléctricos y renovables, impulsará aún más el crecimiento robusto. También tiene un buen posicionamiento para las inversiones extranjeras; el Fraser Institute ubicó a Chile en el puesto Nº 6 del Ãndice de Atractivo para la Inversión en 2018. Además, el enfoque en adoptar las energÃas renovables, posiciona bien al paÃs, por sus esfuerzos de reducir las emisiones de carbono y lograr una minerÃa sustentable.
Sin embargo, la baja de productividad minera, liderada por una caÃda en la ley de cobre, ha sido la principal restricción para el crecimiento industrial durante los últimos años. Asà se genera la fuerte necesidad de adoptar un enfoque innovador, respaldado por tecnologÃas digitales para aumentar la productividad, y eso ya lo vemos de las grandes empresas mineras como Codelco y Antofagasta Minerals.
¿Qué capacidades y competencias deberÃan incorporar estos  actores para asà integrar los aspectos de la llamada “minerÃa inteligenteâ€?
La adopción de una mentalidad ágil y enfocada en lo digital, como primer paso, es imprescindible para los mineros que buscan transformar sus operaciones digitalmente. En la transición hacia la minerÃa inteligente, las empresas deben desarrollar una visión digital clara, enfocada en el valor, y una hoja de ruta accionable que comenzará con una evaluación integral de la madurez digital y organizacional, para determinar las capacidades actuales de la empresa y las brechas a cubrir para llegar a su potencial.
Para impulsar la implementación de soluciones a lo largo de la cadena de valor, en vez de conseguir metas individuales, el programa digital debe instalarse al centro de la estructura organizacional, estandarizando la adopción en todas las funciones y regiones individuales. Esto ayudará a seguir alineándose con el marco de asignación de capital de la empresa. Las grandes mineras deberÃan buscar asignar un porcentaje de sus gastos de capital anualmente a la adopción de tecnologÃa, haciéndolo un proceso de mejora continua.
Mientras los avances tecnológicos y la automatización rediseñan los oficios en toda la industria minera, la capacitación de la fuerza laboral existente será fundamental. Las empresas necesitan aumentar las inversiones en la educación terciaria y diseñar cursos modulares para abordar las brechas, con el fin de lograr una fuerza laboral capacitada con competencias digitales.
Un enfoque creciente en la optimización de toda la cadena de suministro hace que la colaboración de datos entre los mineros, proveedores/OEMs/METS e institutos de investigación sea prácticamente una necesidad. Para acelerar la alteración digital, los mineros deberÃan enfocarse en el desarrollo de un ecosistema integrado, facilitado por una colaboración amplia.
Por último, sin un programa robusto de riesgo cibernético, sigue existiendo un grado de riesgo de seguridad, ya que la alta convergencia TI/TO ha resultado en una mayor vulnerabilidad de las empresas con respecto a la actividad malévola continuada en el sector.