El reciente anuncio de eliminar el carbón de la matriz eléctrica al 2040, trae consigo una serie de desafÃos para la industria, ya sea en el sistema de transmisión para llevar más energÃas renovables a los centros de consumo; y otro fundamental es el destino de las actuales centrales a carbón y su aporte en generación base.
En este contexto, el Programa de EnergÃa de la Asociación Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ), junto con la Agencia Aeroespacial Alemana (DLR), están planteando a las generadoras e instituciones del sector eléctrico, la implementación de una tecnologÃa innovadora, que utiliza sales fundidas para la reconversión de las actuales centrales termoeléctricas a carbón.
Rainer Schröer, director del programa de la GIZ, explica que “esta tecnologÃa, integra estanques de sales fundidas, como en las plantas de concentración solar de potencia (CSP), a la infraestructura de las termoeléctricas que dejarán de operar, abriendo con esto una nueva alternativa para la descarbonización de la matrizâ€.
Esta solución se denomina “BaterÃa Carnot†y fue presentada como una de las alternativas en la Mesa de Descarbonización del Ministerio de EnergÃa. “Ahora estamos en conversaciones con algunas empresas para apoyar un piloto en Chile de estas nuevas centrales térmicas, para el almacenamiento de energÃa renovableâ€, comenta Schröer.
“Esta tecnologÃa se basa en sales que se funden, utilizando electricidad de fuentes renovables, que se almacenan en estanques a temperaturas cercanas a los 500°C, para posteriormente generar vapor y convertirlo en energÃa cuando sea requerido, “ya sea en los horarios de mayor demanda o cuando no haya sol o viento. La tecnologÃa que se utiliza para calentar las sales puede ser bombas de calor o resistencias eléctricasâ€, sostiene Rainer Schröer de GIZ.
Según lo informado por GIZ en Chile, a través de un comunicado, “la turbina a vapor y los demás sistemas permanecen en la central, manteniendo no solo su configuración, sino que también toda la infraestructura eléctricaâ€.
Ventajas
Schröer sotiene que, “dado los bajos precios de generación renovable en el norte del paÃs y considerando que, por ejemplo, el 50% de la capacidad de generación a carbón está en la región de Antofagasta (Tocopilla y Mejillones), al igual que los grandes centros de consumo mineros, lo cual generarÃa un atractivo mercadoâ€.
Según el ejecutivo, uno de los puntos más importantes de esta tecnologÃa es que la conversión permitirÃa mantener los empleos existentes disminuyendo asÃ, el impacto en la comunidad a raÃz del cierre de las centrales tradicionales, por lo que puede convertirse en una solución clave para la transición energética en Chile.