(Diario Financiero) Las aprensiones que manifestaron tanto el presidente Sebastián Piñera como el titular del Banco Central, Rodrigo Vergara, respecto a los efectos que podrÃa traer para la economÃa la caÃda en el precio del cobre marcaron el debate ayer en el mercado.
Es más, el presidente del ente rector planteó que se podrÃan evidenciar problemas en cuatro frentes por esta coyuntura: en el nivel de ingreso nacional, el presupuesto fiscal, las cuentas externas y el tipo de cambio. Pero, además de esto, se podrÃa presentar una situación que en los últimos meses no estaba en los cálculos de nadie: de persistir la baja en el precio del cobre, el escenario que se le presenta al Banco Central lo podrÃa llevar a analizar una baja en los tipos.
¿Cómo se llegarÃa a esta opción? Si el metal rojo anota una brusca caÃda, podrÃa generar un enfriamiento en el dinamismo interno que obligue al ente rector a tomar medidas tendientes a reactivar la economÃa. Eso sÃ, esto se darÃa -según analistas- sólo si la baja del cobre se manifiesta de manera muy profunda, aunque eso también traerÃa aparejados algunos efectos inflacionarios. “De existir un derrumbe en el precio del cobre, que no me parece probable, pero si fuera asÃ, eso podrÃa tener efectos directos sobre el tipo de cambio, una devaluación, y eso generarÃa un impacto inflacionario más o menos directo, y al mismo tiempo, se generarÃa una desaceleración de la economÃa, lo que enfrentarÃa al Banco Central a evaluar si es que se justifica subir la tasa por el efecto inflacionario o bajar por el efecto recesivo que tiene el freno en el gasto que se estarÃa produciendoâ€, explica el economista de Gemines, Alejandro Fernández.
El contexto en que se analiza esta “disyuntiva†muestra una volatilidad inusual del metal rojo, que desde el 15 de abril perdió un 2,60% de su cotización, pasando de US$ 3,22 la libra a US$ 3,14 la libra, principalmente influido por la baja en la actividad de China del primer trimestre, que creció pero a niveles menores a los esperados por los mercados.
Según Fernández, se hace menos probable un alza en la tasa, dado que podrÃa ocurrir que se afecten negativamente las expectativas y se produzca un freno natural del crecimiento del gasto. “Por ese lado, uno podrÃa entender que las perspectivas de mantención de la tasa se prolonguen en alguna medida, pero esto tiene efectos inmediatos sobre la balanza comercial, la cuenta corriente que se deteriora y si no, efectos de deterioro en las expectativas de gasto podrÃan preocupar más al Banco Central que toda esta situación previaâ€, afirma Fernández.
Pese a ello, el mercado cree que la posibilidad más cierta para la TPM es una mantención a largo plazo. Es más, la Encuesta de Operadores Financieros que realiza el Banco Central y que fue publicada ayer por el ente rector mostró que las expectativas inflacionarias se mantienen ancladas en 5% por un horizonte bastante largo, hasta mayo de 2015.
Para el economista de Rojas & Asociados, Patricio Rojas, en la medida que el precio del cobre se mueva entre US$ 3,20 y US$ 3,40 por libra, el escenario al Banco Central no se modifica significativamente y todo depende de “la magnitud de la bajaâ€. “Si cae a niveles de US$ 2,70, eso es consistente con un tipo de cambio que puede saltar más, pero no es tan directo que si cae el precio del cobre, sube el tipo de cambio y se tenga a un Banco Central ‘apurado’. Primero hay que ver qué causó la caÃda del precio y eso esté ligado a un mundo más débilâ€, explicó Rojas, situación que a su juicio harÃa que la demanda interna se desacelerara entregando espacios para ajustar la tasa de interés “hacia abajoâ€.
En tanto, a juicio de Cristóbal Doberti, economista jefe de BICE Inversiones, cabe la opción de si se genera un menor ingreso para la economÃa y se sigue gastando en los actuales niveles, con un cobre bajo, “el déficit pueda ser mucho mayor, lo que pone un nivel de inestabilidad a la economÃa, por sobre lo que nos gustarÃa en términos de riesgo, y en el caso de que eso pasara, la necesidad de desacelerar la economÃa actual, principalmente la demanda interna, empieza a ser un poco más necesariaâ€.
De igual forma, plantea que de depreciarse aún más la moneda y generándose mayor inflación, esto no serÃa tan preocupante dado que, a su juicio, aún se espera un IPC negativo tanto para abril como para mayo. “De haber un déficit mucho mayor de lo que estamos esperando, que altere la estabilidad macro, puede que se requieran medidas del Banco Central y que se vea un aumento de tasaâ€, agregó. Doberti, en todo caso, estima que un nivel cercano a US$ 3,1 la libra de cobre “no es un mal precio para nosotros. TodavÃa está levemente por sobre los fundamentos de largo plazoâ€.
Fuente / Diario Financiero