Regresábamos a Sao Paulo desde nuestras visitas de consultorÃa a empresas manufactureras, cuando comenzamos a filosofar acerca del concepto de Productividad. Mi amigo VÃctor Báez lo resumÃa diciendo que productividad era la relación entre output e input. Aumentar la productividad, en esta visión, significa producir lo mismo con menos input; o producir más con el mismo input o, mejor aun, producir más con menos input.
Desde la perspectiva de la MicroeconomÃa, ese concepto de productividad corresponde al de Eficiencia Técnica. Sin embargo, el análisis económico introduce la noción de función de producción, que establece la relación entre producto y factores de producción, que en nuestro caso podemos considerar como Recurso Minero, Medio Ambiente, Trabajo y Capital. AsÃ, la productividad expresa cómo varÃa la cantidad de output, cuando varÃa la cantidad empleada de un factor, sin considerar las posibilidades de sustitución entre factores o de transformación entre productos.
Adicionalmente, el análisis microeconómico considera otros dos tipos de eficiencia: la Eficiencia de Asignación y la Eficiencia Dinámica o intertemporal, que si bien son de gran relevancia para la minerÃa y su sustentabilidad, no consideraré en esta oportunidad.
La industria presenta el desafÃo de los tres tipos de eficiencia económica para que sea sustentable. Lamentablemente las cuentas nacionales y los cálculos del PIB y sus variaciones, no consideran el efecto de agotamiento de los recursos, es decir, el efecto de los cambios sistemáticos en la calidad subyacente de las reservas explotadas, usualmente hacia la baja, y el extenso tiempo de ciclo de las etapas de exploración, desarrollo minero y explotación.
Ello impacta fuertemente las mediciones de productividad de la industria, pues al requerir cantidades crecientes de inversión para, en muchos casos, solamente mantener el nivel de producción, la productividad del capital, medida en unidades fÃsicas, cae continuamente.
Samuelson señala que, en parte, la diferencia entre los paÃses ricos y pobres se halla en la eficiencia en el uso de los factores de producción distintos al trabajo (recursos mineros, medio ambiente y capital). Por ello resulta crucial utilizar un indicador que refleje cambios en los outputs que no puedan expresarse por cambios en la intensidad de uso de los factores, de modo que se reflejen los efectos conjuntos de la forma en que se usan, incluyendo tecnologÃa, economÃas de escala, habilidades y especialmente cambios en la organización de la producción.
Dicho indicador es la productividad total de factores (PTF), que aunque cuestionado, es una buena aproximación. Tanto en Australia como en Estados Unidos, los indicadores de variación anual de PTF en minerÃa muestran una caÃda a partir del año 2000. Sin embargo, al menos en el caso australiano, dicha caÃda se transforma en aumento si se corrigen los efectos del largo ciclo de maduración de los proyectos y del decaimiento en la calidad de las reservas explotadas. Dicho incremento llega a un 2,3% promedio anual a lo largo de 30 años.
En Chile, la contribución de la minerÃa al crecimiento del ingreso nacional es indudable, sin embargo, requerimos de una adecuada contabilidad nacional para monitorear su contribución al bienestar social. A nivel empresarial, la calidad e integridad de la data proveniente de los sistemas de modelamiento de reservas, planificación y control de operaciones, es el punto de partida para asegurar el monitoreo apropiado de le gestión.