(El Mercurio) El cambio climático ya no es una teorÃa o una posibilidad, es evidente y sus efectos se han comenzado a sentir en todo el planeta. A cuatro meses de la conferencia internacional contra el calentamiento global que se celebrará en ParÃs, Francia, (COP21) los paÃses han demostrado un mayor compromiso, pero aún queda lograr el principal objetivo: que para fines de este siglo la temperatura global no aumente más que en 2°C respecto de los niveles preindustriales.
Christiana Figueres, secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, es la responsable de lograrlo. Esta diplomática originaria de Costa Rica -hija del tres veces Presidente de su paÃs José Figueres-asumió su cargo en la ONU en 2010 en reemplazo del holandés Yvo de Boer. Hoy tiene sobre sus hombros la misión de encontrar una ruta que lleve al mundo hacia un acuerdo global que le permita enfrentar de forma rápida y eficiente las consecuencias del cambio climático, que son irreversibles.
Figueres es optimista. “Las realidades de hoy son muy diferentes a las de 2009 (cuando fracasó la cumbre de Copenhague). Mientras las negociaciones sobre cambio climático a nivel internacional han continuado, las cosas no han permanecido estáticas a nivel nacional.
Durante los últimos años ha habido una clara tendencia a aprobar leyes climáticas tanto en paÃses desarrollados como en desarrollo. Más de un centenar de naciones tienen objetivos de reducción de emisiones para 2020, fijados mayoritariamente en leyes o polÃticas”, asegura en una entrevista por escrito con “El Mercurio”.
La diplomática destaca que “más allá de las acciones de los Estados, hay actores no estatales como inversores, empresas, ciudades o regiones están actuando cada vez más contra el cambio climático, lo que no ocurrÃa en 2009″. Según los datos de la ONU, entre las 500 empresas del ránking de Fortune, 53 de ellas informaron un ahorro de US$ 1.100 millones en 2013 gracias a la eficiencia energética, las energÃas renovables e iniciativas similares para reducir emisiones. A eso se suma, señala Figueres, que se ha facilitado el acceso a las energÃas renovables, gracias a una baja del precio de las tecnologÃas, un mayor interés de los inversionistas y avances en investigación y desarrollo.
-¿En qué se diferenciará el protocolo que se alcance en ParÃs del protocolo de Kioto?
“La diferencia más importante entre el Protocolo de Kioto (1997) y el acuerdo de ParÃs es que este último será universal. Esto significa que será aplicable a todos los paÃses y que todos los paÃses harán una contribución.
Pero no todos los paÃses harán la misma contribución y el acuerdo no se aplicará a todos de la misma manera. Ya no reflejará un mundo binario de paÃses “desarrollados” y en “desarrollo”. Más bien, será como una amplia autopista con muchos carriles diferentes, permitiendo que cada uno elija el carril adecuado. Habrá espacio para la diversidad de los paÃses y de sus circunstancias nacionales. Pero todos van a contribuir e irán en la misma dirección: permanecer por debajo de los 2°C y crear un mundo neutral en emisiones de carbono.
Otra diferencia es que el acuerdo de ParÃs se ve como facilitador y posibilitador, no punitivo. Además, invitará a la cooperación con el objetivo de maximizar los esfuerzos de todo el mundo. Un hecho de importancia crÃtica es que será un apoyo para las acciones climáticas de los paÃses en vÃas de desarrollo”.
– La ONU señaló que la población mundial llegará a 11.200 millones en 2100, ¿cómo afectará esto al cambio climático?
“Ha habido claramente un fuerte vÃnculo entre el crecimiento de la población y el cambio climático. El reto es disociar el crecimiento económico y el de la población, del crecimiento de la contaminación y la degradación medioambiental y hay señales en algunos paÃses de que esto puede estar en proceso.
Esto es también importante en lo que se refiere a la construcción de niveles más altos de resiliencia. Habrá cada vez más una fuerte conexión entre el crecimiento de la población y los impactos del cambio climático tales como el aumento del nivel del mar o de las inundaciones. En otras palabras, el tamaño de la población se convertirá en un factor significativo en la magnificación de tales impactos debido a que habrá muchas más personas vulnerables…
Al final, afrontar el cambio climático y promover el desarrollo sostenible van de la mano y son inevitables para salvaguardar el bienestar de una población mundial en aumento. Ambas requieren la misma transformación de nuestro modelo de desarrollo. Crear este nuevo modelo de crecimiento es nuestro mega-reto de desarrollo. Una acción climática valiente es generadora de oportunidades en la transición a un nuevo modelo de crecimiento sostenible y climáticamente seguro”.
– ¿DeberÃan los paÃses hacer un esfuerzo mayor en sus compromisos?
“Antes de la conferencia de ParÃs, cada paÃs hará una contribución de acuerdo a sus circunstancias nacionales. Éstas están recogidas en lo que denominamos Contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (INDC). Hemos recibido 26 de ellas de 54 paÃses, que en total cubren aproximadamente el 60% de las emisiones de CO2 mundiales. El nivel de compromiso de los paÃses es impresionante.
No obstante, es probable que la suma total de esas INDC no sea suficiente para alcanzar el objetivo de mantenernos por debajo del lÃmite de los 2°C. Es por este motivo que en ParÃs hay que aunar los esfuerzos en marcha pero además marcar el camino.
Las INDC actuales son un primer paso. Hará falta que los paÃses vayan aumentando sus ambiciones a lo largo del tiempo, por ejemplo cada cinco años y hagan otros nuevos esfuerzos”.
– ¿Cuál es el primer paso que deberÃan dar los paÃses que quieren mostrar un compromiso real con la lucha contra el cambio climático?
“La presentación de sus INDC es una clara señal. Además, los paÃses desarrollados en particular necesitan incrementar su nivel de apoyo financiero a las naciones en vÃas de desarrollo (…)”.
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– ¿Cuál es el mayor reto para los paÃses en desarrollo?
“Se está normalizando la idea de que con redes de energÃas renovables y eficientes, y sociedades y economÃas que se adaptan al cambio climático también se aumentan el desarrollo, los beneficios empresariales y el bienestar común. Ya no es solo una posición para sentirse bien. La Agencia Internacional de EnergÃa ha informado que en 2014, las emisiones globales de carbono procedentes de los combustibles fósiles se mantuvieron estables a pesar de que la economÃa mundial creció un 3,3%. Un año no garantiza una tendencia, pero muestra que se puede desconectar el crecimiento de las emisiones.
En cierto sentido, a los paÃses en desarrollo se les pide el esfuerzo más grande, que es continuar creciendo y desarrollándose, pero con una huella de carbono muy diferente de la que han marcado todos los paÃses industrializados. Además, los paÃses desarrollados se enfrentan a la responsabilidad de sacar a millones y millones de personas de la pobreza mientras que se adaptan a unos impactos del cambio climático que van a golpear más duro a los pobres.
Ambos retos son inmensos, pero estoy convencida de que se pueden superar y gestionar con buenas polÃticas nacionales de cambio climático y sostenibilidad y con apoyo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, asà como el acuerdo de ParÃs”.
– ¿Cómo se concilia desarrollo con compromiso y conciencia sobre el cambio climático?
“Si no se actúa frente al cambio climático, es muy probable que la temperatura media mundial sobrepase los 4°C. Esto acabarÃa con los beneficios del desarrollo y amenazarÃa de manera seria la estabilidad económica. En otras palabras, si no logramos una transición del modelo del crecimiento económico hacia una trayectoria baja en emisiones, entonces todo el crecimiento económico acabará siendo en vano.
En este sentido, elegir entre desarrollo, crecimiento y beneficios, de un lado, y acción climática, no crecimiento y pobreza, del otro, es un argumento falso. (…) Vivimos en un perÃodo de oportunidades fantásticas. Están emergiendo nuevos modelos de crecimiento sostenibles que tienen que convertirse en la nueva norma. El desarrollo y el cambio climático se pueden abordar a la vez, generando beneficios para las personas y el planeta”.
“Afrontar el cambio climático y promover el desarrollo sostenible van de la mano y son inevitables para salvaguardar el bienestar de una población mundial en aumento”.
“A los paÃses en desarrollo se les pide el esfuerzo más grande, que es continuar creciendo y desarrollándose, pero con una huella de carbono muy diferente de la que han marcado todos los paÃses industrializados”.