Signos de desaceleración en China generan nerviosismo en Japón y en bolsas europeas

El Nikkei cayó 7,32%, mientras que los índices del Viejo Continente bajaron hasta 3,9%.

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(El Mercurio) Japón nuevamente volvió a ser el epicentro de un terremoto bursátil, luego de protagonizar el jueves una estrepitosa caída en su principal índice accionario, el Nikkei, que se hundió 7,32%. La magnitud del desplome fue tal que dio lugar a una ola de toma de utilidades en Europa, cuyas bolsas evidenciaron también fuertes retrocesos.

Fueron varias las razones de este intenso nerviosismo en los inversionistas. A la mayor división existente en el seno de la Reserva Federal de EE. UU. para disminuir en el corto plazo sus estímulos -cortando un relevante circuito de liquidez hacia los mercados-, surgieron ayer nuevas señales de desaceleración en China.

Ello, porque se conoció que la actividad manufacturera del gigante asiático se contrajo en mayo por primera vez en siete meses, según el índice de gerentes de compra que elabora periódicamente HSBC.

El indicador cayó a 49,6 puntos, por debajo del umbral de 50 unidades que divide a la expansión de la contracción, algo que no se veía desde octubre, cuando las dudas en el mundo de un aterrizaje forzoso de la economía china estaban en boga.

Según analistas, el índice se agrega a una serie de señales de baja actividad que se han mostrado durante el año, comenzando por la sorpresiva desaceleración a 7,7% del PIB de China en el primer trimestre. El mercado esperaba un avance de 8%.

“El enfriamiento de las actividades de manufacturas en mayo podría reflejar una menor demanda doméstica y los actuales obstáculos externos”, dijo en un reporte Qu Hongbin, economista en China de HSBC.

El mercado espera que con estas señales se ejecuten medidas de estímulos desde la administración de ese país. “Por otra parte, las nuevas señales de atonía del mercado laboral piden más apoyo a la política. Beijing todavía tiene munición fiscal para hacerlo”, indicó Qu.

El factor nipón
A pesar de la incertidumbre que genera el menor dinamismo del sector industrial en China, la bolsa de Shanghai bajó sólo 1,6%, en línea con los indicadores de Singapur y Corea. Pero en Japón la historia fue distinta. Hasta antes del jueves, el Nikkei acumulaba una rentabilidad en el año de 50%, que con el último ajuste quedó en 39% luego de la toma de utilidades realizadas por los inversionistas.

El jefe de estrategia de inversión de Aqoras Trading, Álvaro Pereyra, explicó que la baja bursátil se debe a un nerviosismo provocado por un “desanclaje de las tasas de interés a largo plazo”, las cuales no coinciden con la millonaria intervención cambiaria del Banco de Japón (BoJ).

“Las tasas de los bonos del Tesoro a 10 años han subido en pocos días de 0,3 a 1%, desestimando la compra de bonos del BoJ, que deberían mantener las tasas a un nivel mucho más bajo. Ello demuestra que hay cierta desconfianza en la capacidad del ente emisor para emplear su política”, dijo Pereyra. “Esto demuestra que una parte del mercado se está poniendo muy nervioso”, añadió.

La intranquilidad golpeó a los índices europeos, con la bolsa de Atenas siendo la más perjudicada, al bajar 3,9% (ver infografía). En Wall Street, la situación fue más contenida y sus principales indicadores cayeron levemente gracias a que las ventas de casas nuevas en EE.UU. aumentaron 2,3 % en abril y marcaron un ritmo anual de 454 mil unidades, el segundo nivel más alto en casi cinco años. En tanto, el IPSA en Chile siguió la tendencia vendedora global y bajó 0,77%.

Fuente / El Mercurio

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