Un magnate que apuesta por el oro espera su recompensa

Su mayor parte del patrimonio lo invirtió en el desempeño del metal.

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(El Mercurio).- El oro está tocando máximos históricos, aumentado las reservas de los bancos centrales, de los oráculos que anuncian el fin del mundo y de gente común y corriente que posee lingotes, monedas y joyas de oro.

Pero muy pocos individuos se beneficiarán tanto como Thomas Kaplan. El discreto magnate de los bienes básicos nacido en Nueva York con un doctorado en historia colonial británica de la Universidad de Oxford dirige un imperio dedicado principalmente al oro.

Kaplan, sin embargo, es el rey de los lingotes, al apostar la mayor parte de su patrimonio al desempeño del oro y otros metales preciosos. La apuesta refleja su profunda convicción de que la inestabilidad económica global podría propiciar una mayor demanda del metal dorado.

A través de su firma, Tigris Financial Group, y de varias divisiones, Kaplan ha adquirido gran cantidad de oro y ha aumentado sus propiedades en 17 países en varios continentes, donde los geólogos buscan más oro. Filiales de Tigris han comprado participaciones en compañías mineras. Si bien Kaplan, de 47 años, declinó decir cuánto oro físico posee, el inversionista controla hasta 30% de las acciones en algunas de las llamadas mineras junior, empresas exclusivamente de exploración, sin operaciones de producción o comercialización. En conjunto, sus participaciones en oro alcanzan casi los US$ 2.000 millones, más que el actual valor de los lingotes de oro del banco central de Brasil. “He llegado a un punto en el que creo que el único activo en el que tengo confianza es el oro”, dijo Kaplan en una entrevista.

A Kaplan y otros inversionistas les preocupa que el estímulo fiscal de los gobiernos no haya contenido los problemas que aquejan al sistema financiero. El oro alcanzó el 12 de mayo un récord de US$ 1.242,70 por onza en la división Comex de la Bolsa Mercantil de Nueva York. En las últimas jornadas los precios se han moderado y el miércoles el metal se ubicó US$ 1.210,9 la onza.

Kaplan tiene experiencia en cómo la oferta y la demanda hacen fluctuar los precios de las materias primas. Su tesis doctoral estudió la presencia de Gran Bretaña después de la Segunda Guerra Mundial en Malasia, un territorio rico en dos valiosos commodities, el caucho y el estaño. Sus estudios le hicieron darse cuenta de los extremos a los que son capaces de llegar los gobiernos y las personas para conseguir recursos naturales.

Para poner en práctica sus conocimientos, Kaplan viajó a Israel para asesorar a fondos de cobertura. Su habilidad para encontrar recursos valiosos la desarrolló en firmas de exploración de plata y gas natural fundadas por él mismo y que lo ayudaron a forjar su fortuna.

Oferta y demanda

Las mineras auríferas tienen dificultades en hacer grandes descubrimientos y tardan años en comenzar la producción de nuevas minas. Si los inversionistas se apresuran a comprar oro, será difícil aumentar la producción lo suficiente como para satisfacer la demanda, considera Kaplan. “Tendríamos la tormenta perfecta sin solución aparente”, dice.

En algunos casos, Kaplan ha invertido en mineras auríferas que también han atraído la atención de otros inversionistas multimillonarios como George Soros y John Paulson.

Kaplan cree que los mayores retornos están por llegar. “Ni siquiera diría que ya estamos en un mercado alcista”, dijo. No obstante, ha concentrado el riesgo en un sector volátil y conoce mejor que casi nadie los posibles problemas. Por ejemplo, una de las compañías que fundó, Apex Silver Mines Ltd., se declaró en bancarrota en 2008, y tras salir de la quiebra el año pasado, opera ahora bajo el nombre de Golden Minerals Co. Kaplan.

Sus inversiones actuales también acarrean riesgos. Gabriel Resources posee el mayor depósito de oro sin desarrollar de Europa, en Rumania, pero lleva años esperando la autorización del gobierno. Kaplan tiene una participación de US$ 100 millones en la compañía.

Kaplan no es ajeno a los peligros de invertir en pequeñas mineras. “No es el tipo de cosa que recomendaría a las viudas o a los huérfanos”, señala. Pero, añadió, no tiene prisa en cosechar las ganancias de sus inversiones. “Si tengo razón”, indicó, “mi paciencia será recompensada”.

Fuente / El Mercurio

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