Que la minerÃa chilena proyecta una expansión considerable no es un misterio para nadie. Los estudios señalan que para 2020 la industria va a requerir 234.500 nuevos trabajadores, es decir, 20.000 trabajadores por año de aquà a 2015 para ocupar cargos técnicos y profesionales.
A simple vista observamos cifras muy positivas, considerando la generación de empleo, desarrollo y aumento de la productividad a nivel paÃs, lo que tiene un claro impacto económico para Chile. Sin embargo, estos números se contrastan sobremanera con una realidad poco alentadora para el rubro minero.
Solo el 2% de las carreras impartidas durante 2012 tuvieron relación con la minerÃa, industria que es el principal sustento económico del paÃs. Y para 2013 el panorama no resulta del todo alentador, pues son solo nueve carreras relacionadas al rubro que comenzarán a impartirse desde este año.
Si bien carreras como IngenierÃa Civil en Minas sacan cuentas alegres, con un aumento del 39% de sus cupos gracias a seis planteles que abrirán la disciplina, significando esto 240 vacantes nuevas, no es suficiente para saciar la necesidad de capital humano para la industria. Según los datos de Fundación Chile y contrastados con la experiencia y reportes de DHR International Chile, el gran déficit de personal se encuentra en las áreas operacionales, en donde destacan sobremanera los operadores de equipos móviles, con 16.000 vacantes por ocupar, mantenedores con 13.000 y operadores de equipos fijos con 7.000 cargos proyectados de aquà a 2015.
A lo anterior hay que sumar y tener muy en cuenta que de 2012 a 2020 cerca de 4.000 personas dejarán de trabajar en la industria por concepto de jubilación, lo cual significa una gran pérdida de profesionales con experiencia y recorrido en el mundo de la minerÃa.
Sin embargo, el capital humano no es el único enemigo del mundo minero. La energÃa y sus elevados costos fueron la tónica de 2012, razones por las cuales se ha visto amenazada, en reiteradas ocasiones, la materialización y el desarrollo de diversos proyectos del rubro. De hecho, se proyecta que para 2020 el consumo energético, solamente de la industria del cobre, se duplicarÃa, lo que significa un tremendo desafÃo en cuanto a la capacidad productiva del SING, las tecnologÃas de optimización energética de las mineras y la visión de sustentabilidad que estas deben tener respecto de dicha temática.
Pero no son solo las mineras las que deben tener una visión sustentable a futuro en cuanto a las materias de consumo energético y su optimización. El concepto debe nacer desde el capital humano, que debe poseer la capacidad de innovar mediante la implementación de nuevas tecnologÃas, maquinarias y estrategias a nivel energético que permitan disminuir el consumo sin perjuicio de la producción.
Personas con una mirada sustentable para la minerÃa, visión en la cual los planteles técnicos y profesionales deben realizar una intervención desde sus mallas académicas, considerando técnicas de optimización, implementación e innovación en recursos y procesos, generando, entonces, un capital humano integral con la capacidad de llevar a cabo un desarrollo sostenible y próspero para el rubro minero.