(El Mercurio) Un prolongado debate se produjo ayer en el directorio de Codelco. Esto, porque la administración habrÃa propuesto un plan de continuidad para la división Salvador y un agresivo programa de ahorro que buscarÃa bajar los costos de caja (C1) de los cerca de US$ 2,4 por libra actuales a US$ 1,8 por libra, una meta desafiante para la división menos rentable de la estatal.
A su vez, se avanzarÃa en paralelo en el estudio de prefactibilidad del proyecto estructural Rajo Inca, cuyo tamaño y monto de inversión posiblemente se reducirÃan. El presidente ejecutivo de la estatal, Nelson Pizarro, ya ha dicho que este proyecto -donde aún está pendiente el estudio de prefactibilidad- serÃa “la salvación” de esta división.
Cercanos comentan que para lograr el mencionado ahorro, la minera no pretende ni recortar producción ni despedir a trabajadores, sino que priorizará otros ajustes.
Futuro de Potrerillos
Uno de los temas que se habrÃa tratado durante la jornada de ayer habrÃa sido una eventual reducción de producción de la fundición y refinerÃa Potrerillos, que procesa el mineral de Salvador. Esto, porque es una instalación antigua, cara y poco tecnológica. En Codelco habrÃan evaluado mandar parte de los ánodos producidos por la fundición a la refinerÃa de Chuquicamata, donde se convertirÃan en cátodos. Sin embargo, cercanos comentan que esa opción no parece muy viable, al menos en los próximos cinco años, ya que Potrerillos procesa concentrados complejos, mientras la refinerÃa de Chuquicamata trabaja con minerales más limpios. Incluso el presidente del sindicato de supervisores de Salvador y consejero nacional de la Fesuc, Rodrigo González, advierte que en años anteriores ya se habÃan hecho pruebas en este sentido, que no resultaron. “Hay que considerar el costo de transporte entre Salvador y Calama”, añade.
Fuentes de la estatal dicen, sin embargo, que probablemente en un quinquenio podrÃan tomar la opción de cerrar Potrerillos, dado que no serÃa rentable modernizarla conforme a la normativa ambiental de emisiones que ya definió el gobierno y que empezará a regir en 2018.
González acusa, eso sÃ, que formalmente no les han explicado nada a los trabajadores de esa división, pero advierte que un eventual cierre o disminución de producción en Potrerillos hoy encenderÃa las sospechas de que “quieren matar a Salvador de a poco”. Expresa que, pese a los altos costos, cerrar la división implicarÃa un riesgo alto para la minera en el futuro