Los sistemas de certificación de inocuidad cumplen un rol fundamental en garantizar la trazabilidad de los productos pesqueros, permitiendo su identificación y seguimiento desde el origen hasta su comercialización o exportación. Este proceso también asegura el cumplimiento de medidas de sustentabilidad como vedas, tamaños mínimos legales o regulaciones de acceso a la pesca, entre otras.
En este contexto, la directora nacional del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), María Soledad Tapia, explica que “en el ámbito de fiscalización, el Servicio cuenta con diversas herramientas de control, tales como monitoreo electrónico de naves, certificación de desembarque, verificación de recursos y productos, y cámaras a bordo, entre otros sistemas. Todo esto tiene como objetivo acreditar el origen de cada recurso en toda la cadena de valor, desde la captura hasta el consumidor, garantizando la trazabilidad y la legalidad de la pesca”.
Tapia agrega que entre los principales mercados de exportación de productos pesqueros chilenos, medidos en volumen, se encuentran Estados Unidos, Brasil, China y Costa de Marfil. “Chile exporta a estos destinos una amplia variedad de productos de la pesca y la acuicultura. Esta diversidad implica responder a marcos regulatorios distintos, aunque igualmente exigentes en términos de garantías sanitarias y transparencia del proceso productivo. En algunos casos, como el de Estados Unidos, se exigen además medidas comprobables para la protección de mamíferos marinos”, afirma.
La directora de Sernapesca enfatiza que la trazabilidad en las pesquerías chilenas contribuye de manera decisiva a asegurar la legalidad, sostenibilidad y origen de los recursos, fortaleciendo la confianza en toda la cadena de valor.
Trazabilidad certificada en la industria
Desde la Unidad de Negocio Seafood de Nutrisco, la trazabilidad es considerada un pilar fundamental, gestionado de manera integral en todas sus líneas de productos destinados al consumo humano. Entre ellas se encuentran pelágicos como jurel, crustáceos como centolla, centollón y jaiba, y especies de pesca blanca como bacalao, merluza austral y congrio dorado.
“En el caso del jurel, la trazabilidad no solo es una práctica, sino también una exigencia, ya que la pesquería está certificada bajo el estándar del Marine Stewardship Council (MSC). Cada captura está respaldada por embarcaciones autorizadas y registradas, monitoreo satelital (VMS), control de desembarque en puertos habilitados y documentación oficial de captura y cuota”, detalla el gerente de la Unidad de Negocio Seafood de Nutrisco, Fernando Ayala.
El alcance del certificado de pesquería se extiende hasta el punto de desembarque. A partir de ese momento entra en operación la certificación de Cadena de Custodia (CoC), bajo el estándar MSC v5.1, que garantiza la correcta identificación del producto, su separación, el registro de volúmenes y la trazabilidad completa a lo largo de la cadena productiva.
Ayala explica además que, en el caso de crustáceos y pesca blanca, recursos procesados en dos plantas de consumo humano de la compañía, la trazabilidad también comienza en el origen mediante la identificación del área de captura y zona geográfica, la validación de la embarcación o proveedor autorizado, el cumplimiento de la normativa de Sernapesca y el control documental del desembarque.
Posteriormente, la trazabilidad continúa en planta mediante el registro en sistemas ERP (SAP) del lote y su origen, la asignación de una codificación alfanumérica que identifica especie, fecha y presentación, la separación física y documental del producto, así como la realización de ejercicios anuales de trazabilidad y balances de masa.
“De esta manera es posible reconstruir el recorrido completo del producto, desde la captura hasta el cliente final, en cualquiera de nuestras cinco plantas de consumo humano, asegurando transparencia, control y confianza en cada etapa del proceso”, señala el ejecutivo.
La “hoja de vida” del bacalao de profundidad
Desde Globalpesca, empresa magallánica dedicada desde 2003 a la captura y comercialización del bacalao de profundidad (Dissostichus eleginoides) —especie de carne blanca con alto contenido de Omega 3— también destacan el rol de la trazabilidad en la industria pesquera.
“La trazabilidad del bacalao de profundidad en Chile es un modelo de precisión que combina tecnología de punta y una fiscalización rigurosa, garantizando que cada pieza de pescado tenga una verdadera ‘hoja de vida’ completa e inalterable”, explican desde la compañía.
Entre los principales mecanismos de control destaca el monitoreo mediante sistemas de ‘cajas negras’ (CCTV-DRI). Los buques de la flota industrial cuentan con cámaras de circuito cerrado (CCTV) y Dispositivos de Registro de Información (DRI) instalados por Sernapesca, los cuales registran toda la operación de pesca.
Este sistema actúa como una caja negra del proceso pesquero, grabando cada etapa de la actividad y asegurando que el recurso sea capturado en zonas autorizadas y bajo normas de legalidad, control y sostenibilidad, reforzando así la trazabilidad del bacalao de profundidad en Chile.
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Fotografías: Nutrisco y Globalpesca.