(Diario Financiero) Los precios a los consumidores en China subieron a un ritmo más lento que el esperado en mayo y la deflación de los precios a los productores extendió una racha histórica de descensos, lo que destaca la débil demanda en el paÃs y en el exterior y la necesidad de mayor estÃmulo.
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La Oficina Nacional de EstadÃsticas informó que el IPC aumentó 1,2% anual el mes pasado, su mÃnimo desde enero y que se compara con la estimación de 1,3% y con la tasa de 1,5% de abril.
La ralentización de la inflación se explica por una fuerte caÃda en el costo de los alimentos, particularmente de la carne de cerdo.
Por su parte, el IPP se mantuvo sin cambios en -4,6%, con lo que completó 38 meses consecutivos de retrocesos.
“La baja inflación refleja una combinación de precios suaves de materias primas, exceso de capacidad industrial y una débil demanda”, sostuvo en una nota Fielding Chen, economista de Bloomberg. “Esto podrÃa empujar los costos reales de endeudamiento, enfriar la inversión corporativa y desalentar el gasto de los consumidores. Eso representa un mayor riesgo a la baja para una economÃa ya débil”, acotó.
Más ayuda monetaria
El IPC se ubicó muy por debajo de la meta oficial de 3%, lo que le darÃa flexibilidad al Banco Popular de China (PBOC, su sigla en inglés) para aplicar más estÃmulo.
“Siempre y cuando la presión inflacionaria se mantenga estable, el PBOC aún tiene espacio para inyectar liquidez”, comentó a Bloomberg Larry Hu, economista jefe para China de Macquarie Securities.
Según Chen, las opciones del organismo incluyen recortar las tasas de interés, rebajar el ratio de reserva requerido e implementar más medidas dirigidas de flexibilización.