Estudio revela que colillas y plásticos de un solo uso lideran la basura en playas de Chile

Análisis en 60 playas muestra persistencia de residuos pese a leyes que restringen plásticos. Cuatro playas en Los Ríos y Los Lagos no tuvieron registros de colillas, bolsas plásticas ni plásticos de un solo uso durante el muestreo.

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Un estudio elaborado por el programa Científicos de la Basura de la Universidad Católica del Norte, con el apoyo de Oceana en Chile, analizó la composición de residuos en 60 playas del país, confirmando que colillas de cigarro, bolsas plásticas y plásticos de un solo uso continúan presentes de manera significativa en la costa chilena.

En la recolección de residuos participaron cerca de 500 voluntarios a lo largo del territorio y se analizaron 860 imágenes de muestreo, lo que permitió caracterizar la composición y abundancia de los desechos presentes en el litoral.

De los más de 2.100 residuos plásticos registrados en total, 1.006 ítems correspondieron a estas tres categorías. Las colillas de cigarro fueron las más abundantes, con 757 unidades (75,2%) y presencia en 46 de las 60 playas muestreadas. Les siguieron los plásticos de un solo uso (PUSU), con 170 ítems (16,9%), presentes en 41 playas, y las bolsas plásticas, con 79 ítems (7,9%), detectadas en 30 playas.

A nivel territorial, el estudio evidenció diferencias regionales relevantes. La región de Magallanes presentó proporciones significativamente más altas de bolsas plásticas, mientras que Los Ríos y Biobío destacaron por mayores concentraciones de plásticos de un solo uso. En tanto, las regiones de Valparaíso y Coquimbo registraron proporciones superiores de colillas de cigarro.

“Estos resultados destacan la importancia de contar con programas de monitoreo sistemáticos y periódicos de basura marina, que permitan evaluar la efectividad real de las normativas vigentes, identificar brechas en su implementación y apoyar la toma de decisiones basada en evidencia para el diseño de futuras medidas de gestión y fiscalización”, señaló Nelson Vásquez, director de Científicos de la Basura.

Respecto del estado de degradación de los residuos, el análisis no identificó diferencias significativas entre la abundancia de bolsas y plásticos de un solo uso en condición completa versus fragmentada, lo que sugiere la coexistencia de residuos antiguos y recientes. Estos últimos, probablemente, habrían sido entregados tras la promulgación de las leyes vigentes. En el caso de los productos completos, se observaron mayores niveles de cubiertos, vasos, tapas y pocillos, mientras que en el estado fragmentado destacaron las bolsas plásticas y restos de vasos o tazones de plumavit.

Marco regulatorio y fiscalización

Cabe recordar que la Ley de Plásticos de un Solo Uso (Ley 21.368) prohíbe la entrega de bombillas, cubiertos, palillos, revolvedores y artículos de plumavit en todos los locales de expendio de alimentos del país. La normativa responde a la necesidad de frenar la contaminación por plásticos de un solo uso, estimándose que en Chile se utilizan más de 23.000 toneladas anuales de estos productos generados en dichos establecimientos.

“Vemos cómo productos que ya están prohibidos en restaurantes y locales de expendio de alimentos siguen apareciendo en las playas, lo que nos alerta sobre la falta de fiscalización, especialmente en locales ubicados en zonas costeras”, afirmó Tania Rheinen, subdirectora ejecutiva de Oceana en Chile. “Esperamos que, con las normativas actuales, esta realidad vaya cambiando. Entendemos que puede tomar tiempo, tanto en los hábitos de las personas como en la información para los regulados, y haremos todos los esfuerzos para apoyar en ambas direcciones y evitar la contaminación de nuestros mares”, agregó.

A ello se suma la Ley 21.413, promulgada en 2022, que busca disminuir la contaminación ambiental causada por colillas y filtros de cigarros, especialmente en espacios naturales como playas, ríos y lagos, junto con la ley conocida como “Chao bolsas plásticas” (Ley 21.100), vigente desde agosto de 2018.

Recomendaciones del estudio

Entre las recomendaciones del informe se plantea reforzar la fiscalización a los locales de expendio de alimentos, así como investigar las prácticas de gestión de residuos en aquellas comunas que presentaron menores niveles de basura. Asimismo, se enfatiza la necesidad de desarrollar campañas de educación que permitan a la ciudadanía comprender el propósito de las leyes y fortalecer su cumplimiento, especialmente en contextos de alta afluencia turística.

“Si las personas y los locales regulados no entienden por qué existen estas leyes, es muy difícil que se cumplan. Por eso, la educación es clave para que la regulación tenga un efecto real”, sostuvo Josefa Araya Campano, investigadora de Científicos de la Basura.

Finalmente, el estudio recomienda instalar puntos de segregación visibles, implementar exigencias mínimas de manejo de residuos y desarrollar campañas de información dirigidas a visitantes durante períodos de alta concurrencia.

Como señal positiva, se identificaron cuatro playas sin registros de colillas, bolsas plásticas ni plásticos de un solo uso durante el muestreo: Playa Rosada, en la región de Los Ríos, y las playas Estero López, Inío y Pangal, en la región de Los Lagos. Estas localidades se presentan como ejemplos a analizar, con miras a identificar medidas replicables en otras zonas del país.

Fotografía: Oceana

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